El DT del conjunto xeneixe admite su gusto por el nº 10 y lo quiere para su proyecto. Hasta este lunes aguardará a Caruzzo, puntal de su defensa de 3 hombres.
El Boca de Borghi va formándose en medio de llegadas, partidas e indecisiones. El plan de trabajo del nuevo cuerpo técnico tiene ambiciosos y trabajados objetivos. Poner en funcionamiento un sistema táctico diferente, entre jugadores nuevos, juveniles y viejas glorias, para cambiar una actualidad que muestra un equipo raramente alejado de las competiciones internacionales, es un desafío importante.
Medido, hilarante y particularmente directo, como siempre, Bichi cuenta los pormenores de este proceso de formación. “El equipo se armándose, los jugadores están conociéndose, y todo en medio de una pretemporada. No es poco”, afirma el director técnico en Pilar, donde Boca hace su pretemporada, mientras él se regodea por tener más tiempo de preparación que el habitual, gracias al Mundial.
¿Cómo va a pararse este nuevo Boca? ¿Cómo están los que llegaron? ¿Los que están en camino? ¿Y los que quieren quedarse? “Me junto con los dirigentes en una reunión para que me informen sobre el estado de las negociaciones”, afirma Borghi, que en cada respuesta utiliza la palabra “lo antes posible”. Y tiene razones de sobra para querer asegurarse las incorporaciones de manera inmediata, sabiendo que si quiere un esquema aceitado necesita tiempo. Algo que no abunda en el fútbol argentino.
Cuando se le menciona a Matías Caruzzo, dirigido por él en el Argentinos campeón del último Clausura, Bichi sostiene: “Obviamente lo quiero. Matías sabe lo que pretendo en una línea de tres defensores, pero no podemos esperar mucho. Si este sábado [por hoy] no se define, saldremos en busca de otro central”. El restante nombre que se señalaba como una chance concreta era el de Christian Cellay, zaguero de Estudiantes que ya tendría todo acordado para arribar a La Boca. Con estos dos apellidos, Borghi ya tendría conformada su retaguardia, sector sensible en el equipo xeneize, que sufrió demasiado en el último campeonato, en el que fue el más batido del certamen. No es casualidad que de los tres refuerzos que ya están trabajando con el grupo en el country Mapuche, dos sean para ese parte de la cancha.
Otro punto que inquieta al ex DT de Argentinos es la continuidad de los ídolos. Con Battaglia asegurado, los dirigentes tratan de prorrogar los contratos de Martín Palermo y Juan Román Riquelme. El primero de ellos tendría casi asegurada la permanencia con un contrato sin premios por objetivos, como el goleador quería. En contraste, el futuro del Nº 10 está supeditado a un gran esfuerzo de las partes. Mientras la dirigencia se estira a un contrato de tres años, Román quiere uno por cuatro, para concluir su carrera en el club. Para el entrenador campeón el fantasista es prioritario: “Yo tengo una debilidad con él por su forma de jugar, así que vamos a esperar lo que decida”, apuntó.
Entre los que no continuarán, los casos más salientes son los de Ariel Rosada y Sebastián Prediger (terminaron sus préstamos), Hugo Ibarra y Claudio Morel Rodríguez (no renovaron), y Gabriel Paletta (iría a Lazio, de Italia). A esto habría que sumar jugadores boquenses que vuelven de sus préstamos en otras entidades y serán negociados nuevamente por no ser tenidos en cuenta, como Sebastián Alberto Battaglia, primo del mediocampista multicampeón.
Tan metido está Borghi con su proyecto que asegura no tener tiempo de ver el Mundial. Por su cabeza hoy pasan sólo los colores azul y amarillo. De a poco, el Boca de Borghi va formándose…
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