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24 noviembre 17

Organismo nacional alerta por estafa en “flor de la abundancia”

16 octubre 2016

Ya se denunciaron estafas en Capital, Chamical y Chilecito. Se ingresa por ejemplo a grupo de whatsapp a través de la invitación de un conocido o amigo y se debe hacer un aporte inicial de $3.000, con promesa de multiplicar dicha inversión 8 veces. Pero la estructura se satura y todos pierden, salvo un grupo muy reducido.

La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) advirtió hoy sobre la posibilidad de que se generen engaños a través de un supuesto plan de inversión que circula por las redes sociales bajo el nombre de Flor de la Abundancia. Así lo informó la agencia de noticias DyN.

La Procelac señaló que ante “los riesgos de un engaño” las personas que hayan sido atraídas por esos mensajes y crean que hayan sido víctimas de una estafa presenten una “denuncia penal” ante las fiscalías de la ciudad correspondiente.

Ante la difusión que ha tenido a través de las redes sociales este supuesto mecanismo de inversión que promete un rápido y elevado retorno a cambio de un aporte inicial, la Procelac dio detalles “para prevenir fraudes y abusos”.

En ese sentido, el organismo explicó que el sistema promete ganancias a quienes ingresen al círculo de una flor compuesta por cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Solo quien está en la zona de agua es quien puede retirarse con el dinero y salir del grupo tras lo cual otro de los integrantes puede tomar ese sitio.

La Procelac advirtió que “el dinero ingresado al círculo no se destina a ninguna actividad que genere utilidades” por lo que “lo posibilidad de generar ganancias” depende exclusivamente de lo que ingresen nuevos aportantes. Y remarcó, dice DyN, que “la captación pública de dinero” es una actividad que prohíben las leyes de la Argentina. “Requiere autorización de las autoridades competentes” como el Banco Central o la Comisión Nacional de Valores.

Camuflados de discursos feministas o de búsquedas trascendentales, los telares, mandalas o flores de la abundancia —distintas formas de llamar a la misma estructura— son estafas de tipo piramidal, señala la agencia Télam citando a especialistas. En ellas se involucraron en los últimos meses personas de distintas ciudades del país con la promesa de obtener una ganancia ocho veces superior a la inversión inicial.

La estafa, que en febrero de 2016 comenzó a diseminarse en Mendoza y meses después llegó a la Ciudad de Buenos Aires, se expande de boca en boca entre conocidos, ya que la confianza es central para la conformación de la estructura que se presenta como una flor.

La propuesta, explica Télam, es entregar una suma de dinero —entre 2.000 y 18.000 pesos— a quien está en centro de la flor, para luego ir escalando niveles hasta llegar ser quien recibe el dinero de los nuevos aportantes.

La estructura consta de cuatro niveles: un “agua”, que es el centro de la flor y quien recibe el dinero; dos “tierra”, que son los dos pétalos que rodean el centro; cuatro “aires”, que son los pétalos que rodean a las “tierras” y que tienen la tarea de conseguir cada uno dos aportantes, que se convertirán en los ocho fuegos.

Una vez que el agua (el centro de la flor) recibe el dinero de los ocho fuegos, se retira y el esquema se divide en dos nuevas estructuras donde cada uno de los “tierra” se convertirá en el centro de una nueva flor ocupando el lugar de “agua”.

En estos dos nuevos telares o flores, los cuatro “aires” se convertirán en “tierras” (dos en una flor y dos en la otra), y los fuegos se transformarán en “aires” (cuatro en una flor y cuatro en otra), y deberán conseguir cada uno dos nuevos fuegos para completar la flor o telar.

Si cada telar completo está conformado por quince personas (un agua, dos tierra, cuatro aires y ocho fuegos), sólo para que ganen éstas deberían completarse otros 14 telares y participar 112 personas nuevas. Así la estructura debería reproducirse hasta el infinito para que todos ganen.

¿Qué pasa si no completo el telar o la flor de la que participo? Se pierde el dinero puesto.

Los telares, flores o mandalas funcionan bajo dos discursos: los primeros que llegaron a Mendoza eran sólo para mujeres y la captación estaba teñida de conceptos feministas. Se habla de empoderamiento de las mujeres, de confianza, de solidaridad.

Detalla Télam que para ingresar hay que “regalar” 18 mil pesos que se entregan en una “ceremonia”, una cena abundante que brinda el agua.

Los telares que admiten personas de ambos sexos apelan a conceptos como circularidad, Universo, energía y a la figura del mandala, como síntesis de “una forma diferente de concebir el mundo”. Se ingresa con 2.000 o 3.000 pesos y una vez que se entregaron la persona es agregada a un grupo de Whatsapp donde están todos los miembros del telar.

En un audio de Whatsapp al que Télam tuvo acceso, un “agua” traquilizaba al resto: “busqué en Google y todo lo que apareció era horrible, leí que era un fraude (…) a pesar de leer esta información (…) decidí­ dar mi sí­ comprometido a partir de encontrarme con mi corazón”.

Y continúa: “la ciencia del mandala no es una matemática lineal racional masculina, sino de la física cuántica, es decir, de lo que no se ve, de lo que crea a nivel celular el crecimiento exponencial”.

Carlos Maslatón, abogado especializado en finanzas y mercado, se preguntó ante Télam: “¿cómo alguien puede suponer que a través de un mecanismo de personas que se van transmitiendo mutuamente dinero sin ninguna contraprestación, sino como fin en sí, puede aparecer una riqueza que pueda ser compartida para todos?”.

“Este esquema es una pirámide, hay un desplazamiento de patrimonio líquido (dinero), en base a un engaño, es una defraudación financiera; ahora no todos los que participan lo entienden, por lo tanto es difícil establecer responsabilidades penales”, explicó el especialista.

“No se trata de un esquema Ponzi —agrega el especialista— que es una estafa con una promesa de inversión, porque ni siquiera esta es la promesa; la pirámide es un fin en sí mismo y es imposible de completar porque la capacidad de las personas por conseguir nuevos aportantes es limitada”.

“La pirámide entonces comienza a achicarse en la base, y los que están arriba ya no pueden hacer sus retiros, entonces el esquema no se completa y el dinero se pierde”, sintetizó.

Hay quienes comparan estos telares con un juego de azar; Maslatón cree que esta comparación es incorrecta. “El casino es un esquema cerrado de circulación donde las reglas son claras: o gana la banca o gana la persona. Aquí muchas personas llegan sin comprender en qué se meten, y el daño social que se genera es muy fuerte”, asegura.

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