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26 marzo 17

La exposición al sol también tiene beneficios

13 mayo 2015

Si bien se suelen advertir sobre los riesgos de sus rayos, poco se sabe de la vitamina que es clave para la salud ósea. Dato.

¿Qué le podemos envidiar los hombres contemporáneos que vivimos en grandes urbes atravesadas por el confort y la tecnología a la tribu indígena Masái que habita la costa este africana, más precisamente en Kenia y Tanzania? Nada más, ni nada menos que su vinculación con el sol y por ende su “reserva” de vitamina D en el organismo. Los Másai le adjudican al sol la fuente de su energía, salud y poder. Y no están tan errados.

Esta tribu indígena que actualmente reúne más de 800 mil almas conoce y respeta los beneficios del sol, sin usar factor de protección. Por eso, para la ciencia y más específicamente para los estudiosos de la vitamina D, los Másai son la población hasta hoy conocida con mejores niveles de vitamina D del mundo.

Ahora bien, ¿por qué tanto revuelo con la vitamina D? Los últimos estudios científicos indican que en la actualidad en el mundo cerca de mil millones de personas viven con deficiencia de vitamina D, que entre otras cosas permite que se fije el calcio para evitar las fracturas óseas.

A la vez esta vitamina vital para el organismo demostró ser escurridiza: los seres humanos tenemos dificultad para incorporarla y a la vez es necesaria en todas las etapas de la vida.

No es sencillo adquirirla sólo a través de la alimentación, por ello para reforzar su obtención la luz solar es la mejor fuente de vitamina D. Los alimentos que la otorgan son escasos y no son lo más consumidos. Por ejemplo podemos obtenerla a través del salmón fresco o cultivado, la sardina en lata, el atún en lata, el hongo shiitake fresco o una yema de huevo. También la leche fortificada o pescados como la caballa o el arenque.

No obstante una exposición al sol de 5 a 10 minutos es vital para fomentar su producción natural en el cuerpo.

La vitamina D ayuda a fijar el calcio en los huesos previniendo ciertas enfermedades como el raquitismo, la osteoporosis, diabetes, algunos tipos de cánceres y la depresión. El déficit existente de esta vitamina se agudiza en invierno por la poca exposición al sol

Michael F. Holick es profesor de medicina, fisiología y biofísica del Boston University Medical Center y es el máximo referente mundial en investigación sobre vitamina D. Visitó hace pocos días la Argentina por primera vez y dialogó con Infobae.

Holick ha colaborado en la concientización a la comunidad médica de la pandemia actual de déficit de vitamina D y su rol en la salud ósea, cardiovascular, su incidencia en algunos cánceres, enfermedades autoinmunes y en el embarazo.

En diálogo con Infobae, el doctor Holick cuenta cuáles son las características y la importancia de esta vitamina de la aún hoy poco se habla: “Estamos en un momento socio-histórico complicado, de difícil resolución. El ser humano siempre ha dependido del sol para su requerimiento de vitamina D, pero durante los últimos cuarenta años los dermatólogos le dicen a la gente ‘nunca se exponga al sol directo’, entonces por eso ya no hay vitamina D”, apunta Holick.

De todas formas, aunque la vitamina es sintetizada a partir de la exposición a los rayos solares, es importante equilibrar la exposición al sol para poder incorporar la vitamina pero no dañar la piel.

Si uno pasa todo el día con pantalla solar, no permite que se produzca vitamina D y ciertamente no va a producir antes de las 9 de la mañana, ni después de las 4 de la tarde. Simplemente una exposición de 5 a 10 minutos al sol es vital para fomentar su producción natural.

La medida ideal

Por los beneficios de esta vitamina, es necesario producirla durante toda la vida y en todas las etapas. En los niños, el primer año de vida es central. Las sociedades internacionales de pediatría y la Academia Americana de Pediatría recomiendan 400 unidades por día. Por otro lado, en los niños y adultos, las sociedades de endocrinología sugieren entre 600 a 1000 unidades por día. En el caso de una persona que sufre obesidad, de dos a tres veces más.

Para Claudia Sedlinsky, médica endocrinóloga y especialista en osteología, los niveles de vitamina D se miden a través de un simple análisis de sangre. Su aporte adecuado es necesario en todas las etapas de la vida ; ya que la vitamina D tiene impacto fundamental sobre la gestación del bebé , así como sobre el riesgo de obesidad. Los niveles de ingesta de estos nutrientes suelen ser insuficientes en la Argentina.

Agrega Sedlinsky: En la actualidad, en el mundo y también en nuestro país no hay una dimensión real de la importancia de la vitamina D. Sin duda la comunidad científica está al tanto pero en la relación médico-paciente no se comunica bien esta temática.

Resalta el doctor Michael Holick: “Hay dos problemas: el primero es que ante una deficiencia de vitamina D los síntomas son muy poco específicos. Durante el invierno duelen los huesos, los músculos y uno suele decir: Estoy muy cansado, trabajo demasiado; y ese es un signo clásico de deficiencia de vitamina D”.

“El otro tema es que la evaluación de la hidroxivitamina D es un estudio que es costoso y además no es demasiado preciso. Por eso es importante comunicar el rol clave de la vitamina e informar para invitar a que todos le refieran al médico la preocupación por la deficiencia de vitamina D”.

Dieta al sol

La vitamina D actúa principalmente manteniendo los niveles en sangre de calcio y fósforo y regulando el metabolismo de calcio: Es por eso que favorece directamente la salud ósea y el crecimiento. Además regula algunos procesos fisiológicos como la modulación de la inmunidad, la resistencia al estrés oxidativo y la modulación de otras hormonas.

Durante el embarazo es vital para la salud del bebé, evitando el aumento de riesgo de preeclampsias, de sibilancias o asma. En los primeros años de la infancia previene la esclerosis múltiple, diabetes tipo I y en los adultos disminuye el riesgo de cánceress, como mama y colon. También disminuye el riesgo de cardiopatías y de deterioro neurocognitivo. Incluso el Alzheimer también se asocia con la deficiencia de esta vitamina.

Refuerza la endocrinóloga Sedlinsky en relación a los Másai: “Las poblaciones indígenas que se exponen mucho al sol -como los Másai - tienen niveles hemáticos de vitamina D entre 40/60 nanogramos por ml, que es lo idealmente recomendado. Pero el gran tema es que en general la gente no se expone al sol y no come pescado y por eso se genera la deficiencia”.

La recomendación de Holick es que se valore la exposición al sol y se obtenga vitamina D de la dieta , a sabiendas de que esto sólo no alcanza. Son recomendables los suplementos vitamínicos tanto en niños como adultos y el consumo de productos lácteos”.

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