Un relevamiento concluyó que las bebidas con azúcar constituyen la principal fuente de líquido, con el consumo de calorías “vacías”. Se recomienda que esta ingesta no supere un 10% del total de calorías diarias recomendadas.
El agua es esencial para la vida: puede subsistirse varios días sin comer pero no sin beber, dado que la pérdida de líquidos es constante y en el organismo no existen reservas de agua. Es por eso que la hidratación correcta, idealmente con agua pura, es una de las claves de la salud. Sin embargo, existe escasa información acerca de cómo está constituida la “jarra de líquidos de los argentinos”. Una investigación llevada a cabo por el Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (Cesni) sobre una muestra representativa de 800 personas de los grandes centros urbanos demostró que el consumo de líquidos representa la mitad de los actos de ingesta de los argentinos, y que apenas el 21 por ciento de ellos corresponden a agua pura, por lo que los expertos de dicha entidad llamaron a reflexionar sobre la necesidad de promover hábitos de hidratación más saludables en nuestro país.
HidratAR es el primer estudio poblacional destinado a relevar, mediante un registro individual, la ingesta de bebidas e infusiones no alcohólicas de 800 personas -adultos y niños- durante una semana (5.600 registros diarios). Esto permitió definir cuánto y qué tipo de bebidas consumen los argentinos.
En nuestro país se recomienda una ingesta de dos litros por día, que coincide con los valores recabados en la encuesta. “Del estudio se desprende que bebemos alrededor de dos litros al día, a los que debe agregarse lo aportado por alimentos como la leche, sopas y los que contienen el resto de las comidas”, indicó Esteban Carmuega, director del Cesni.
Por otro lado, la encuesta muestra que la “jarra de ingesta de líquido promedio argentina” está compuesta en un 50% por bebidas con sabor e infusiones azucaradas, un 29% por bebidas con sabor e infusiones sin azúcar y tan sólo un 21% por agua pura.
Dado que lo que el cuerpo necesita es sólo agua, este perfil de consumo demuestra que cada día se incorpora gran cantidad de calorías “vacías” a través de infusiones, jugos y otras bebidas azucaradas, superando los valores de ingesta de carbohidratos simples recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en todas las edades, que deben ser menores de un 10% del total de calorías diarias.
Pero nuestras preferencias hacia infusiones como el mate (y por el té y café en menor proporción) con azúcar y bebidas azucaradas conforman la mitad de lo que bebemos a lo largo del día y un aporte extra de calorías que escapan a los mecanismos de control de la saciedad normales. Un 49 por ciento de los argentinos endulza las infusiones con azúcar. “Si se reemplazara el azúcar por edulcorante o nos acostumbráramos a tomar el mate o el café amargos, estaríamos ahorrándonos muchas calorías ‘extra’ por día” y educando hábitos más saludables, comentó Verónica Chamorro, nutricionista del Cesni.
“En definitiva, no se trata de ‘cantidad’ de líquido que se ingiere sino de la ‘calidad’. Lo que cotidianamente perdemos es agua por lo tanto la base de nuestra hidratación debería ser el agua”, insistió Chamorro.
Para lograr una hidratación saludable, según Carmuega, una medida práctica y fácil de implementar es “servir agua” a la hora de las comidas, dado que en esos momentos se concentra el 70% de la ingesta de líquidos y es en los cuales habitualmente menos agua pura se toma. De esa forma, se fomenta beber un líquido que hidrata por excelencia. Otra medida sería aprender a disfrutar de las infusiones sin azúcar a fin de no incorporar calorías.
Los datos del estudio HidratAR mostraron que los adolescentes son quienes proporcionalmente tienen menor preferencia por el agua: dos terceras partes de las bebidas elegidas por los encuestados fueron azucaradas.
“Tenemos una oportunidad de oro durante la infancia y la adolescencia, cuando los chicos pueden incorporar buenos hábitos que los acompañarán toda su vida”, señaló el especialista. “Dar el ejemplo y educarlos en el buen beber es una tarea que les reportará beneficios para su salud en el futuro”, agregó.
A diferencia de los carbohidratos que se incorporan con los alimentos, los contenidos en las bebidas en forma de azúcar son ‘simples’: aportan calorías sin mayor contenido nutricional. La OMS recomienda que esta ingesta no supere un 10% del total de calorías diarias recomendadas.
En el estudio, el azúcar en bebidas representó entre un 9 y un 15% del total, sin contar dulces, mermeladas, golosinas y demás alimentos azucarados.
Los adultos ingieren unas 400 calorías extra mediante bebidas e infusiones, lo que equivale a un generoso plato de comida.
“Tener un desbalance de 1 por ciento entre la ingesta y el gasto de calorías puede representar en 10 años un aumento de 15 kilos de peso”, Chamorro.
“Incorporar más agua y reducir la ingesta de azúcar en el mate, el jugo o la gaseosa ayudan a prevenir una enfermedad metabólica seria como lo es la obesidad, relacionada con enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras afecciones”, añadió.
Para la realización de este trabajo, liderado por la consultora TNS Gallup, se invitó a participar a un grupo de 800 personas de 0 a 65 años de edad, de grandes centros urbanos, que fueron seleccionadas en un muestro poblacional (por conglomerados y aleatorio) cuyas conclusiones pueden extrapolarse a la población que habita en los grandes centros urbanos. El relevamiento se efectuó en el mes de noviembre de 2009.
La metodología consistió en registrar durante una semana todo lo que bebían y comían, cuantificando y clasificando las bebidas y especificando cuánto azúcar contenían. Se obtuvieron 5.600 registros diarios de ingesta.
Los grupos de bebidas considerados fueron 1) agua pura (agua de canilla y envasada); 2) bebidas con sabor e infusiones sin azúcar (gaseosas light, aguas saborizadas light, jugos en polvo light, infusiones sin azúcar y con azúcar menor a 0,1 cucharada de azúcar por mate); y 3) bebidas con sabor e infusiones azucaradas (aguas saborizadas, amargos diluidos, bebidas isotónicas, jugos en polvo regulares, jugos envasados, infusiones azucaradas de 0,1 cucharada por mate o más, jugos a base de soja con azúcar, gaseosas y energizantes).
No se tomó en cuenta el agua intrínseca de los alimentos ni el alcohol, la leche, las sopas u otros preparados con líquido.
El estudio fue presentado en el X Congreso Argentino de Obesidad y Trastornos Alimentarios que se llevó a cabo en Mar del Plata del 11 al 13 de noviembre de este año, organizado por SAOTA (Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios).
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