CRECEN LOS CASOS DE DENGUE EN LA RIOJA: TODO LO QUE TENÉS QUE SABER

CRECEN LOS CASOS DE DENGUE EN LA RIOJA: TODO LO QUE TENÉS QUE SABER
abril 01 19:17 2023 Imprimir noticia

Los casos siguen aumentando en todo el país y La Rioja no es la excepción. La medida más efectiva para combatir el dengue es eliminar los criaderos de mosquitos. Está a nuestro alcance y todos somos responsables. 


¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad vírica, que se ha propagado rápidamente en todas las regiones en los últimos años. El virus se transmite por la hembra del mosquito de la especie Aedes aegypti y, en menor grado, de A. albopictus. Estos mosquitos también transmiten la fiebre chikungunya, la fiebre amarilla y la infección por el virus de Zika.

Es importante tener en cuenta que todas las estrategias para la prevención y el control de dichas enfermedades actualmente consisten en eliminar la proliferación de las larvas de los mosquitos.

Las recomendaciones para eliminar la proliferación de las larvas de los mosquitos no son complejas: por ejemplo, comprenden no acumular basura, mantener el jardín limpio y cortar el pasto regularmente, lavar los tanques y recipientes que contengan agua, colocar telas mosquiteras, entre otras.

Para la aplicación de los repelentes, deben recordarse los hábitos de actividad de picadura del aedes aegypti: es mayor en la mañana, varias horas después de que amanece, y en la tarde, horas antes de oscurecer. Sin embargo, a veces se alimenta durante el día en áreas bajo techo o en áreas cercanas protegidas de la luz solar directa. En ocasiones, se alimenta en los interiores durante la noche si hay luces encendidas.

Características principales

El dengue es una enfermedad de tipo gripal que afecta a bebés, niños pequeños y adultos.

Se debe sospechar que una persona padece dengue cuando una fiebre elevada (40 ºC) se acompaña de dos de los síntomas siguientes: dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o sarpullido. Los síntomas se presentan al cabo de un período de incubación de 4 a 10 días después de la picadura de un mosquito infectado y por lo común duran entre 2 y 7 días.

El dengue grave es una complicación potencialmente mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica. Los signos que advierten de esta complicación se presentan entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de un descenso de la temperatura corporal (menos de 38 ºC): dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada, hemorragias de las encías, fatiga, inquietud y presencia de sangre en el vómito. Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica pueden ser letales; hay que brindar atención médica para evitar otras complicaciones y disminuir el riesgo de muerte.

Manifestaciones clínicas

La infección por dengue puede ser clínicamente inaparente o puede causar una enfermedad de variada intensidad. Luego de un periodo de incubación que puede ser de 5 a 7 días (se han observado casos con un período de incubación de 3 hasta 14 días) podrán aparecer las manifestaciones clínicas, aunque un alto porcentaje de las personas infectadas cursarán de manera asintomática.

Las infecciones sintomáticas pueden variar desde formas leves de la enfermedad, que solo se manifiestan con un cuadro febril agudo, de duración limitada (2 a 7 días) a otros cuya fiebre se asocia a intenso malestar general, como se ha comentado, presentando cefalea, dolor retro ocular, dolor muscular y dolores articulares. En no más del 50% de los casos estos síntomas pueden acompañarse de un exantema en la mayoría de los casos pruriginoso, no patognomónica.

Algunos casos de dengue pueden evolucionar a formas graves (dengue grave) en las que hay manifestaciones hemorrágicas, pérdida de plasma debida al aumento de la permeabilidad vascular, (lo que ocasiona un incremento del hematocrito) y presencia de colecciones líquidas en cavidades serosas (derrame pleural, ascitis y derrame pericárdico), lo que puede llevar a un cuadro de shock. Los casos de dengue grave son más frecuentes en personas que ya padecieron dengue por un serotipo (infección primaria) y se infectan nuevamente (infección secundaria) con un serotipo diferente al que le ocasionó el primer cuadro.

Este fenómeno puede ocurrir hasta muchos años después de ocurrida la infección primaria, pero no implica necesariamente que toda infección secundaria conduzca a dengue grave. No obstante, también la infección primaria puede asociarse a dengue grave, con relación a la virulencia de la cepa o a otros factores del hospedero.

Finalmente, existen otras formas clínicas de dengue menos frecuentes, que se caracterizan por la afectación especialmente intensa de un órgano o sistema: encefalitis, miocarditis, hepatopatía, y afectación renal con insuficiencia renal aguda. El dengue es una enfermedad sistémica y muy dinámica, en la que en pocas horas un paciente puede pasar de un cuadro leve a un cuadro grave.

Al inicio de la fiebre, no es posible predecir si el paciente tendrá síntomas y signos leves todo el tiempo, o si evolucionará a una forma grave de la enfermedad. Por lo tanto, el equipo de salud debe realizar un seguimiento estricto del paciente, y éste junto a su grupo familiar deben estar atentos a los signos de alarma, controlando a todo paciente con dengue hasta al menos 48 horas de finalizada la etapa febril.

El cuidado de los niños

Hay que tener especial precaución con los niños con respecto al dengue y al uso de los repelentes para insectos. En el caso de los bebés, se recomienda proteger la cuna o el cochecito con tules protectores para mosquitos cuando permanezcan en exteriores.

A la hora de aplicar repelente, es el adulto quien debe ponerlo en sus propias manos y después extenderlo sobre la piel del menor, y por supuesto evitar que tome contacto con los ojos y la boca. Los niños no deben hacerlo solos, porque si se colocan el repelente en sus manos, luego pueden llevarlas a la boca.

No se recomienda el uso de repelentes para niños menores de dos meses de edad, y en niños entre 2 y 12 años lo ideal es que si el repelente contiene Deet (N, N-dietil-m-toluamida), la concentración no exceda el 10%.

Recomendaciones para tener en cuenta

  • Eliminar la proliferación de larvas de mosquito. No acumular basura; mantener el jardín limpio y cortar el pasto regularmente; lavar los tanques y recipientes que contengan agua; colocar telas mosquiteras en ventanas, cubrir cunas y cochecitos.
  • Uso de repelentes de manera correcta. Leer las indicaciones, instrucciones de uso, tiempos de aplicación y contraindicaciones, dependiendo de la marca y el principio activo; mantener especial atención sobre posibles síntomas de alergia cutánea; la forma de uso consiste en frotar levemente sobre la piel y sobre lugares expuestos a picaduras; no aplicar el repelente debajo de la ropa; en ningún caso aplicar en lugares donde la piel esté dañada o haya heridas abiertas.
  • Repelentes químicos con DEET. No rociarlos en áreas cerradas; para aplicar sobre el rostro, rociar las manos y después frotarlas cuidadosamente sobre la cara, evitando los ojos y la boca. Nunca rociar directamente a la cara. Los repelentes aseguran una protección de 4 a 8 horas después de su utilización. No matan al insecto, pero lo mantienen alejado de la zona donde se ha aplicado. No se recomienda el uso de repelentes de insectos en niños menores de 2 meses de edad.
  • Los repelentes y los niños. En relación con los niños y el uso de repelentes, debemos tener especial atención a la hora de utilizar los químicos y ante la menor duda consultar al médico o farmacéutico de confianza.

Tratamientos y vacunas contra el dengue

No hay tratamiento antiviral específico para el dengue. Solo se realiza tratamiento de los síntomas, y un seguimiento estricto de los pacientes.

En caso de dengue grave, la asistencia prestada por médicos y enfermeras que tienen experiencia con los efectos y la evolución de la enfermedad puede salvar vidas y reducir las tasas de mortalidad de más del 20% a menos del 1 %. Es decisivo mantener el volumen de los líquidos corporales.

Evitar tomar aspirina e ibuprofeno porque puede favorecer las hemorragias. No utilizar medicación inyectable. Se debe aconsejar al paciente no automedicarse y concurrir al médico.

En la actualidad, no existe vacuna contra esta enfermedad. Sin embargo, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) está analizando el pedido de aprobación de la vacuna desarrollada por el laboratorio japonés Takeda. Se trata de un inyectable de dos dosis que se aplica con tres meses de diferencia entre el primer y segundo componente.

Su administración es subcutánea y no intramuscular, como la del coronavirus. La vacuna es tetravalente, es decir que brinda protección contra cuatro serotipos de virus. Ya demostró protección continua contra la enfermedad del dengue y su hospitalización, independientemente de la exposición previa de la enfermedad de un individuo, sin riesgos de seguridad importantes identificados, durante los tres años posteriores a la vacunación.

El laboratorio Sanofi desarrolló una vacuna que serviría para prevenir la enfermedad del dengue, la hospitalización y el dengue grave pero específicamente en niños (a partir de 9 años) y adultos que tengan análisis de laboratorio de una infección previa por dengue y que vivan en zonas endémicas. No obstante, se encuentra aún en estudio.

La experiencia (2019) indica que esta vacuna no es apropiada para la inmunización masiva en áreas endémicas porque puede incrementar el riesgo de dengue severo en personas que no estuvieron previamente infectadas con el virus. En la práctica, sólo los pacientes con evidencia documentada de serología positiva de una infección previa constituyen la población con un balance beneficio-riesgo favorable para esta vacuna.

La prevención sigue siendo dependiente sobre todo del control del vector en áreas endémicas y de la protección personal contra las picaduras de mosquito.

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