LOS MUCHACHOS PERONISTAS. Por Mattías Meragelman

LOS MUCHACHOS PERONISTAS. Por Mattías Meragelman
marzo 24 08:59 2024 Imprimir noticia

El PJ busca reorganizarse a nivel país. ¿Qué proyección real tiene Quintela a nivel nacional? El debate que se viene. ¿Qué perfil debe presentar el peronismo a la sociedad en las próximas elecciones? ¿Ya no es el movimiento político mayoritario?


No siempre los números se llevan bien con las ciencias sociales, pero a veces ayudan a interpretar mejor la realidad política que nos rodea y hasta habilitan pronósticos de dudosa certeza.

En los últimos 10 años: el peronismo perdió en el total del país en las legislativas del 2013, en las presidenciales del 2015 cayó en el ballotage, en las legislativas del 2017 en acumulado nacional resultó derrotado, se impuso en las presidenciales del 2019 y fue nuevamente vencido en las legislativas del 2021 y en el ballotage del 2023. Un triunfo y cinco derrotas en diez años.

Esos números marcan la necesidad de una pregunta: ¿Es hoy el peronismo el movimiento político mayoritario del país como lo fue hace un par de décadas? ¿O es en realidad la primera minoría en un escenario político donde no existen mayorías partidarias y sí una profunda fragmentación combinada con una gran polarización?

De lo que no hay dudas es de la centralidad política del partido de Perón, porqué la expresión popular que se encuentra al abrir las urnas parece casi siempre dictada por el amor u odio que el propio Justicialismo genera. El peronismo no es el movimiento mayoritario, pero sí el vector principal que ordena el mapa político, generando que el rechazo al PJ sea en numerosas oportunidades el principal atributo de quien se impone en los comicios.

Ese escenario se complementa con otros elementos que permiten ampliar el debate.

El candidato a presidente del peronismo en 2015 es hoy funcionario de un Gobierno nacional que postula al Justicialismo como lo peor que le pasó al país en los últimos 70 años y que además apuesta a la eliminación de las regulaciones estatales de la economía que impulsa la doctrina del General.

Y trayendo esa misma contradicción e incoherencia a lo local. ¿Cuántos funcionarios del actual Gobierno provincial no tendrían mayores inconvenientes en ser parte del proyecto político de Martín Menem en caso de que el actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación venciera en las elecciones para Gobernador del 2027?

A veces parece que una parte de la dirigencia es oficialista antes que peronista. Es decir, que su definición pública de adhesión al Gobierno provincial no es política o ideológica, sino que pesa más intentar mantener el cargo que ostentan. 

En ese marco, desde hace un tiempo el Justicialismo riojano viene destacando el posicionamiento de Ricardo Quintela a nivel nacional. Esa idea tiene elementos reales, pero la proyección en el tiempo es otra.

Quintela logró instalarse a nivel país a partir de ser uno de los primeros mandatarios provinciales en salir a cuestionar públicamente la figura del presidente Javier Milei.

En ese sentido, posiciones como la del catamarqueño Jalil o el tucumano Jaldo, hicieron más evidente que el mandatario riojano optó por confrontar y no mostrarse “amigable” como eligieron sus pares del Norte.

El Gobernador tuvo mucho “aire” en medios de comunicación nacionales críticos de la “Casa Rosada” e inclusive no fue menor el dato de la foto que compartió esta semana con diez ministros de Desarrollo Social, el posteo en redes sociales del dirigente sindical Facundo Moyano o la presencia del Gobernador riojano en la mesa principal del Congreso que se desarrolló en CABA el viernes.

Inclusive, no fue público pero en los días que estuvo en la principal ciudad del país, Quintela almorzó y ceno con varios referentes del peronismo nacional, con los cuales intercambió miradas sobre el proceso que se viene.

Es indudable que el mandatario provincial tiene en estos momentos una ubicación nacional que no tuvieron sus antecesores en el sillón de Ortiz de Ocampo.

Sin embargo, ello no implica una candidatura nacional. Quintela no cuenta hoy con el nivel de conocimiento masivo que le permitiría instalarse en una fórmula presidencial en 2027 y el sistema electoral de voto directo que rige desde 1994 limita las chances de un dirigente que viene de un territorio en donde aportamos menos del 1% del electorado nacional.

En lo formal el Congreso partidario realizado en el estadio de Ferro en CABA concretó dos pasos: aceptó el pedido de licencia del ex presidente Alberto Fernández y determinó que los cinco vicepresidentes que lo secundan en la conducción del Partido queden a cargo de la conformación de una mesa de acción política.

Esa mesa por ahora no tiene nombres ni plazos.

Una opción es establecer un espacio reducido, limitado a ciertas figuras de marcado reconocimiento nacional y la otra propuesta es que existan representantes de todas las provincias. En cualquiera de los casos, Quintela quiere tallar en el armado de esa estructura partidaria que marcará el destino del movimiento en los próximos años.

“La primera tarea que tenemos que hacer es unificar al peronismo. Organizarnos. En este espacio no sobramos ninguno. Pero con la unidad no es suficiente. Es necesario que el peronismo vuelva a reconciliarse con su pueblo. No voy a buscar culpables porque sería perder el tiempo. Hay que mirar para adelante”.

Las palabras que abrieron el Congreso del PJ fueron del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán y marcaron un poco el tono que se buscó en el encuentro, en donde el nombre del ex presidente Alberto Fernández era denostado por propios y extraños. Mientras que algunos intendentes del AMBA le apuntaban al rol de “La Cámpora” en los últimos años.

De fondo hay un debate más profundo: qué perfil tendrá el peronismo en los próximos años.

El Justicialismo optará por una mirada más ortodoxa, más cercano al primer kirchnerismo en donde el discurso y el posicionamiento de Quintela encaja mejor o buscará un perfil más moderado y centrista, como el que presentó con las candidaturas de Alberto Fernández en 2019 o de Sergio Massa en el 2023.

“Va a haber que componer una nueva canción, no una que sepamos todos”, dijo en septiembre del año pasado el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof. El peronismo es por ahora un pentagrama en blanco.

Comentarios

comentarios