OLA DE FRÍO. CÓMO EVITAR INTOXICACIÓN POR MONÓXIDO DE CARBONO

OLA DE FRÍO. CÓMO EVITAR INTOXICACIÓN POR MONÓXIDO DE CARBONO
mayo 28 12:17 2024

Es un gas imperceptible y peligroso. El riesgo de intoxicaciones crece por uso intensivo de estufas, braseros y hornos de cocina; y por la menor ventilación de los ambientes. Desde Protección Ciudadana del municipio informaron cómo evitar intoxicaciones.


Con la ola de frío que se extiende por toda la provincia y gran parte del país, crece el riesgo de sufrir intoxicaciones por monóxido de carbono a partir del uso intensivo de estufas, braseros, hornallas y hornos de cocina y otras formas rudimentarias de calefaccionar ambientes, como el uso de leña o carbón.

El frío extremo hace que en los hogares haya poca ventilación de los ambientes y se usen más los aparatos a gas, que de un momento a otro podrían comenzar a envenenar el aire que se respira. En especial si faltó prevención.

El problema es que se trata de una sustancia imperceptible. No tiene olor, color ni sabor. No hace ruido. No irrita los ojos ni la nariz. Pero es muy nociva: puede causar daños graves a la salud o incluso la muerte. Por eso se conoce al monóxido de carbono como el asesino invisible.

Este gas tan peligroso -que entra por los pulmones, se instala en la sangre y va dejando sin oxígeno al cerebro y al corazón- se libera en el hogar cuando una estufa, el calefón, el horno, una hornalla o algún otro artefacto empieza a generar una combustión deficiente (incompleta).

Al respecto, el director de Protección Ciudadana, del municipio capitalino, Jorge Montivero, dialogó con Riojavirtual Radio y brindó una serie de recomendaciones a la población para evitar estas intoxicaciones

«Con estos fríos, mucha gente calefacciona los ambientes con combustión, como la leña, el carbón. Se suelen utilizar braseros. Esto sucede mayormente en las zonas periféricas de la ciudad y hay un peligro grande de intoxicación con monóxido de carbono», dijo Montivero.

El funcionario municipal destacó que, en los hogares con servicio de gas natural, una conducta frecuente es calefaccionar los ambientes con las hornallas de la cocina o con el horno.

«En estos casos hay que tomar extremos cuidados y que estos artefactos sean revisados por un técnico. El monóxido de carbono se produce por una mala combustión. La llama de la cocina o del horno debe ser azul y no naranja. Por eso hay que revisar todos esos artefactos», remarcó.

El titular de Protección Ciudadana subrayó que los efectos de una intoxicación por monóxido de carbono, a veces, se pueden confundir con un estado gripal. «Cuando la persona se empieza a intoxicar con monóxido de carbono le da sueño, siente cansancio y lo riesgoso es que esa persona puede no despertar nunca más», alertó.

Además, sostuvo que algunas estufas provocan sequedad en las mucosas y que eso puede provocar problemas a nivel respiratorio.

Por eso, recomendó no dormir con las estufas encendidas y, en caso de usarse braseros, aconsejó sacarlos afuera del hogar una vez que se terminó de utilizarlos y la persona se va a dormir.

Por último, mencionó que los equipos de aire acondicionado frío/calor como las estufas alógenas o caloventores son artefactos que generan un alto gasto de energía eléctrica y que si se los utiliza todos al mismo tiempo se pueden sobrecargar las líneas eléctricas y, eventualmente, podría producirse un incendio.

Montivero informó que ante cualquier emergencia, los vecinos de la Capital pueden llamar al 911 o bien al 380 4474247 que es el número de emergencias de Protección Ciudadana.

7 cuidados infaltables en el hogar

1- Mantener la ventilación. Siempre dejar una pequeña abertura en las ventanas, que permita un mínimo recambio de aire. También hay que instalar rejillas de ventilación fijas -que no se puedan cerrar- en todos los ambientes que tengan artefactos con cámara abierta, y controlar a menudo que nada las esté tapando.

2- Controlar seguido el fuego. De los aparatos sólo deberían brotar llamas de color azul, con extremos transparentes y una geometría uniforme. Si la llama fuese amarilla significa que está produciendo monóxido de carbono. También hay que alarmarse si es roja o anaranjada. En esos casos, se indica apagar rápido el artefacto y hacer revisar el quemador.

3- Hacer mantenimiento preventivo. Se recomienda que todos los artefactos a gas sean inspeccionados una vez al año. «Verificarlos periódicamente, y luego de largos períodos sin uso, con gasistas matriculados», aconsejan en Camuzzi. Esto es clave para asegurar que los quemadores funcionen bien y que no haya bloqueos, fisuras o roturas en los conductos encargados de evacuar los gases tóxicos.

4- Después de cocinar, limpiar. Hay que mantener las hornallas limpias de líquidos y alimentos porque obstruyen los quemadores y eso puede generar una mala combustión.

5- Respetar la función de cada aparato. Hay que utilizar cada artefacto sólo para lo que fue fabricado. Es un error común, y peligroso, usar el horno o las hornallas para calefaccionar ya que consumen mucho oxígeno del ambiente en poco tiempo y no fueron diseñadas para tal fin.

6- En ambientes cerrados, sólo tiro balanceado. Aparatos como calefones, estufas infrarrojas o de llama abierta jamás deben ser instalados en baños, dormitorios y otros espacios cerrados o mal ventilados. En lugares así sólo puede haber artefactos a gas con salida al exterior, los cuales -a su vez- no deben dirigir sus gases quemados a ambientes cerrados.

7- Colocar detectores de monóxido de carbono. Cuando todas las precauciones anteriores fallan y el ambiente empieza a contaminarse, estos pequeños sensores con alarma salvan vidas al emitir un alerta sonoro temprano que permite actuar.

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