El médico psiquiatra de Julieta Prandi, Rafael Herrera Milano habló con Riojavirtual. El especialista contó qué vio cuando recibió por primera vez a la actriz en su consultorio. La huella psíquica que deja el trauma, la fortaleza de la víctima y el duro camino que se inicia hacia la recuperación.
El caso de la actriz y modelo Julieta Prandi y que culminó con la condena a 19 años de prisión de su ex esposo Claudio Contardi por abuso sexual y violencia de género, generó gran repercusión en todo el país.
Rafael Herrera Milano es el médico psiquiatra de Prandi y que la acompañó en todo este duro proceso judicial que terminó con la condena a Contardi.
El psiquiatra dialogó con Riojavirtual Radio y contó que fue lo que más lo impactó de este resonante caso y de la propia actriz cuando llegó por primera vez a su consultorio. «Ella llegó al consultorio como una paciente más y lo que más me llamó la atención fue su mirada, tenía la mirada de una paciente completamente traumatizada y atravesada por una situación que la fracturaba psíquicamente», narró.
El especialista ahondó sobre esta sensación que tuvo cuando vio por primera vez a Prandi. «La mirada de Julieta me impactó. La primera vez que la vi me retrotrajo a un trabajo que yo había hecho hace mucho tiempo con veteranos de Malvinas. El tema de la mirada no está descripta en los libros de la especialidad, es un factor común de la gente que está muy traumatizada, es una mirada sin brillo, apagada, eso refleja la angustia y en parte también la muerte interna de una persona y que muchas veces no tiene recuperación, es irreversible», sostuvo.
Herrera Milano comparó luego la mirada de su paciente al inicio del tratamiento y la que reflejó ahora, después de la sentencia judicial a su favor. «La mirada de ella durante el juicio y la mirada de ella después de la sentencia es la de otra persona, el cuerpo por sí mismo habla, el cambio es notorio. Obviamente que ahora está mejor, está aliviada», dijo.
El especialista opinó sobre el caso Prandi y dijo que lo que vivió la modelo «es un trauma muy lacerante y profundo». «Si bien ella revirtió parcialmente el cuadro con la medicación, está latente el trauma. El trauma no cesa cuando la violencia se detiene sino que sigue vivo en la memoria, en el cuerpo y en cada momento de silencio de esa persona. Es una situación muy difícil de superar y se requiere de mucha contención y no solamente profesional», afirmó.
Herrera Milano contó que al inicio del tratamiento psiquiátrico, el proceso «se complicó porque ella no quería tomar medicación». «Pero luego, como los síntomas eran tan importantes y gravosos, ella misma se dio cuenta que no podía seguir así (sin tomar psicofármacos)», comentó.
El psiquiatra dejó en claro que, ante casos de violencia de género, abuso sexual o violación, las víctimas «denuncian cuando pueden». «A algunas personas le cuesta entender que huella psíquica es mucho más profunda que la huella física», acotó.
Por otra parte, Herrera Milano se refirió al perfil de las personas que tienen alguna psicopatía, es decir, al perfil de los agresores. «Son personas muy inteligentes, saben adónde apuntar, por dónde entrar. Y las víctimas de esas personas se dan cuenta tarde porque es algo progresivo, al principio empieza con coartar la libertad con el disfraz de ‘te estoy cuidando, te estoy protegiendo’ y eso va en escalada y va cercenando la libertad de la víctima. Depende de cada víctima en particular hasta donde lo tolera. Algunas personas tienen la fortaleza de separarse y denunciarlo y a otras le cuesta la vida, esa es la realidad», concluyó.
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