Cada vez son más los países que introducen regulaciones para limitar el uso de los teléfonos en las escuelas. Porqué el uso del celular afecta la atención en las aulas, genera poca tolerancia a la frustración y ya muestra consecuencias a nivel físico y mental.
En el mundo son cada vez más los países que deciden regular el uso de los teléfonos celulares en las escuelas, en especial en el nivel primario.
A las medidas adoptadas por Francia, Países Bajos, Finlandia, Portugal, España, Australia y China entre otros, se suman las experiencias que se llevan adelante en la región como es el caso de Chile. Y en nuestro país hay varias provincias que están avanzando en el mismo sentido, entre ellas, Mendoza, Córdoba, CABA, Neuquén, Salta y Buenos Aries.
¿Cómo impacta el uso del celular en el aprendizaje en las aulas, en el nivel de atención de las infancias, en su comportamiento y en sus relaciones con sus pares en la escuela?
Sobre esto dialogó con Riojavirtual Radio, la psicóloga Andrea Oviedo quien se especializa en trabajar con las infancias.
«El tema de las pantallas y la escuela es un tema muy complejo y todo depende de la edad del niño. Hay niños de 5 años a los que Papá Noel les regaló un celular cuando a esa edad el niño no lo necesita. Quizá el criterio para decidir darle un celular a un niño sea evaluar cuándo lo necesita, tal vez un adolescente, entrando a la secundaria, tal vez lo necesite para avisar cuando llegue a la escuela, a los 12 o 13 años, pero un niño no lo necesita», propuso la especialista.
Oviedo recordó que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan de cero pantallas hasta los 2 o 3 años de vida. «En España se recomienda a partir de los 6 años pero la realidad es otra. Algunas recomendaciones hablan de una hora de uso por día hasta los 9 años y luego de los 9 una hora y media por día , pero hay niños que usan el celular seis o siete horas, o toda la noche», alertó.
La psicóloga destacó que en muchas familias el celular se utiliza como una herramienta para entretener a las infancias. «En las vacaciones a muchas mamás y papás les resulta muy complicado entretener a los niños y puede ser que usemos la pantalla como una herramienta. El tema es cómo lo hacemos, cómo regulamos el tiempo, cómo regulamos qué se ve y cómo se ve, y principalmente no abandonarlo al niño con una pantalla porque ahí es donde el niño puede entrar en plataformas en donde no sabe con quién habla o ver cosas que todavía no está preparado para asimilar», señaló.
Luego, advirtió sobre cómo el uso excesivo de las pantallas por parte de las infancias impacta en su atención y aprendizaje escolar. «Nos alarma el caso del cerebro de los niños que es un cerebro en desarrollo. La principal afección es a nivel de la atención, con la pantalla la atención está fragmentada, el niño pasa de un video a otro de manera muy rápida, es muy rápida la transición en las pantallas. Y la educación tradicional requiere atención sostenida y eso es también todo un desafío para los docentes. Quizá una actividad donde antes los chicos podían prestar atención 20 minutos tal vez hoy sea una actividad que deba hacerse en 5 minutos de atención», sostuvo.
Oviedo advirtió que con el uso de celulares en las escuelas «se pierde mucho la socialización cara a cara y el contacto físico». «Esto también afecta mucho la regulación emocional porque los niños, por las pantallas, se les puede dificultar expresarse con palabras», añadió.
En este punto, la especialista dijo que es clave el rol de las mamás y papás y que lo fundamental es el diálogo. «El rol de los adultos es clave, hay que explicar a sus hijos porqué no tienen celular si sus compañeritos si lo tienen, explicar que en algún momento lo va a tener pero por ahora no. Por eso es fundamental el diálogo, que los papás hablemos con nuestros hijos sobre nuestras posturas», recomendó.
Luego se enfocó en la adicción que generan las pantallas en general y en la sobreestimulación del cerebro que causan. «El cerebro de un niño con uso excesivo de pantalla es un cerebro sobreestimulado, con una recompensa inmediata y una descarga de dopamina tremenda para un cerebro tan pequeñito. Y el niño va a querer sentir de nuevo esa descarga que es la que le da la pantalla y ahí es donde los papás tenemos que tratar de competir con eso para darle otro tipo de disfrute al niño, llevarlo a la plaza, cocinar juntos, pintar, hacer masa. Como adultos se trata de darle otras herramientas para que el niño también encuentre disfrute», señaló.
Oviedo dijo que el uso excesivo de pantallas en las infancias ya tienen consecuencias palpables a nivel de la salud física y mental. «A las consecuencias ya las estamos viendo, hoy hay niños de cuatro o cinco años que no hablan. Hay estudios que muestran que el uso muy temprano de las pantallas enlentece la aparición del lenguaje en los niños. Son niños que no hablan porque no aprendieron a hablar o no tuvieron la estimulación suficiente en los primeros años de su vida. Otro efecto es la poca tolerancia a la frustración, los niños se enojan, explotan, hay niños con poca capacidad de espera», advirtió.
comentarios
No puedes copiar el contenido de esta página.
<p>Javascript no detectado. Se requiere Javascript para que este sitio funcione. Habilítelo en la configuración de su navegador y actualice esta página.</p>