Los precandidatos comenzarán a mover sus fichas una vez pase el mundial de fútbol y ese mes marcará un punto de inflexión: mostrarán con mayor claridad los proyectos, armados políticos y posicionamientos internos de cada sector del peronismo riojano.
En La Rioja, el clima político comienza a reconfigurarse con vistas a 2027. Distintos sectores del Partido Justicialista local ya anticipan que, una vez concluido el Mundial de Fútbol 2026, se pondrá en marcha de manera más explícita la carrera por la gobernación.
En el oficialismo provincial ya hay varios nombres que empiezan a posicionarse. Entre ellos aparecen la diputada Gabriel Pedrali, la vicegobernadora Teresita Madera, la senadora Florencia López y los intendentes Rodrigo Brizuela y Doria y Jorge Salomón, entre otros dirigentes con aspiraciones.
Pero además de los nombres, empieza a perfilarse una de las discusiones más fuertes dentro del peronismo riojano: el mecanismo de definición del candidato.
Hay sectores que impulsan la construcción de una candidatura de consenso, es decir, un postulante que surja por unanimidad dentro del espacio para evitar fracturas internas. En contraposición, otros dirigentes sostienen la necesidad de dirimir las diferencias en elecciones internas, entendiendo que ese proceso puede legitimar mejor al candidato de cara a 2027. La tercera opción es imponer la Ley de Lemas como sistema electoral.
Las fuentes coinciden en que agosto marcará un punto de inflexión: allí comenzarán a mostrarse con mayor claridad los proyectos, armados políticos y posicionamientos internos de cada sector del peronismo riojano.
El escenario tiene una particularidad central: el actual gobernador Ricardo Quintela no podrá buscar la reelección y además el gobernador aparece enfocado en el tablero nacional, con proyección hacia una eventual candidatura presidencial o como parte de la mesa de decisiones del peronismo a nivel país.
En ese contexto, el PJ riojano no solo deberá definir liderazgos locales, sino también su alineamiento en la estrategia nacional de cara a las elecciones presidenciales, donde se anticipa una fuerte disputa frente al espacio que encabeza Javier Milei.
Así, con el calendario electoral aún lejano pero con los movimientos ya en marcha, La Rioja comienza a transitar un proceso político que promete intensidad, reacomodamientos y una interna —o eventual consenso— que definirá el futuro del oficialismo en la provincia.
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