Un párroco junto con un equipo del Arzobispado de San Juan y de la Universidad Nacional de San Juan están buscando pistas para determinar el lugar de nacimiento de Deolinda Correa. La hipótesis es que no habría nacido en San Juan sino en Chamical.
La Iglesia Católica, a través de una investigación liderada por el sacerdote José Juan García, busca fundamentar históricamente el mito de la Difunta Correa.
Los estudios señalan que Deolinda Correa -tal era el nombre de la Difunta Correa- no habría nacido en San Juan como dicta la tradición popular, sino en Chamical (provincia de La Rioja).
El padre García y un equipo del Arzobispado de San Juan y de la Universidad Nacional de San Juan están buscando pistas en libros de bautismo de parroquias riojanas, trasladados a Córdoba, para confirmar su existencia real. Esta iniciativa busca dar base histórica a la devoción sin poner en riesgo la fe popular, muy extendida en Argentina.
El padre García, uno de los coordinadores de la investigación habló con Riojavirtual Radio para comentar sobre esta investigación que apunta a develar si la Difunta Correa era riojana.
«Deolinda Correa es una figura popular que tiene buena parte de la religiosidad popular muy captada para la región y gente del exterior, lo que queremos hacer desde la Universidad es ver cómo darle mayor sustento científico a esa devoción popular, no tenemos ningún acta de defunción o de nacimiento», comentó.
El párroco ahondó luego en la investigación iniciada. «Vamos a buscar en los libros parroquiales de Jachal, Mercedes y me puse en contacto con el padre Mario González porque en Tama en donde habría un libro parroquial de ella, es de 1830 o 1840, los libros se trasladaron a la diócesis de Córdoba», señaló.
Luego, contó que la investigación comenzó hace tres meses. «Hay una línea de investigación que dice que Deolinda Correa que habría venido desde La Rioja hasta San Juan con las huestes de Facundo Quiroga, son indicios y hay una tradición oral y tenemos que ponerle un marco más riguroso», añadió.
A su vez sostuvo que no se sabe históricamente qué pasó con el hijo de la Difunta Correa. «No sabemos qué pasó con el hijo, hay un indicio en un diario de 1865, pero no sabemos más nada del hijo. Hay una lápida ya de 1895, calculamos que está desde 1885 y 1890», completó.
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