Mientras ratifica su idea llegar a la presidencia y potencia su perfil de referente nacional del PJ, el gobernador enfrenta estas dos definiciones claves. La necesidad de concentrar el poder parece dilatar dichas definiciones, pero el fin del mundial le sumará presión.
Mientras construye su proyecto nacional, el gobernador riojano Ricardo Quintela debe resolver cuestiones centrales para 2027: si desdobla las elecciones, quién será su sucesor y cómo preservar la unidad del peronismo riojano.
Después de consolidarse como uno de los principales referentes del peronismo del interior en el escenario nacional con el enfrentamiento político con Javier Milei como eje central y de asumir públicamente sus aspiraciones presidenciales, el riojano se encuentra ante una serie de definiciones que pueden condicionar tanto su futuro político como el del oficialismo provincial.
La primera de ellas tiene que ver con el calendario electoral. Por ahora, Quintela viene sosteniendo que no tiene previsto desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. Sin embargo, la discusión sigue abierta y genera inquietud dentro de distintos sectores del peronismo riojano.
Para muchos dirigentes del PJ, el camino más seguro sería adelantar la elección provincial, garantizar la continuidad del peronismo en la Casa de las Tejas y luego concentrar todos los esfuerzos en la disputa nacional.
La lógica detrás de esa posición es sencilla: una victoria en La Rioja fortalecerá a Quintela en el escenario nacional y le permitiría exhibir capacidad de conducción política en momentos en que busca posicionarse de cara a las presidenciales 2027.
Quienes sostienen esa postura creen que arriesgar simultáneamente la provincia y el proyecto nacional podría resultar demasiado costoso, es jugar un pleno: «Quintela jamás se jugaría a poner en riesgo la continuidad del peronismo en la La Rioja», advierten quienes sostienen que terminará adelantándo las elecciones provinciales del próximo año para el primer semestre.
Es claro que la provincia sigue siendo su principal activo político y allí surge la segunda gran definición que debe tomar Quintela: la sucesión.
Al no poder aspirar a una nueva reelección, Quintela deberá definir quién será el candidato o candidata que represente la continuidad del proyecto político que gobierna La Rioja desde 2019.
Hoy, dentro del oficialismo, tres nombres aparecen con grandes posibilidades. La vicegobernadora Teresita Madera, la senadora nacional Florencia López y la diputada nacional Gabriela Pedrali son quienes integran el lote de dirigentes que asoman como potenciales herederas políticas.
Pero la realidad es que ninguna definición parece inminente. Por el contrario, en el peronismo provincial muchos consideran que Quintela intentará administrar los tiempos con la misma lógica que utilizó en otras etapas de su construcción política: postergar las definiciones todo lo posible para conservar centralidad y capacidad de arbitraje.
Cuanto más tarde se resuelva la candidatura, más tiempo permanecerá concentrado el poder político en la figura del gobernador. Por eso, para muchos observadores, la discusión sobre la fecha de las elecciones y la discusión sobre la sucesión forman parte de una misma estrategia. Porque definir el calendario electoral implica también acelerar o ralentizar la carrera de quienes aspiran a sucederlo.
Mientras tanto, la dirigencia peronista riojana mantiene una certeza: una vez finalizado el Mundial de Fútbol de 2026, la política volverá a ocupar el centro de la escena y comenzará la verdadera carrera hacia 2027: «comenzará la guerra interna entre los aspirantes», advierten desde las distintas facciones del PJ local.
A partir de allí, cada sector empezará a jugar sus propias cartas, se profundizarán los posicionamientos internos y las alianzas comenzarán a tomar forma. Sin embargo, más allá de las tensiones inevitables de cualquier proceso sucesorio, todos los caminos terminan conduciendo al mismo lugar.
Porque hoy nadie duda dentro del oficialismo provincial de que la última palabra seguirá estando en manos de Ricardo Quintela. Será él quien defina si La Rioja vota junto con la Nación o en una fecha separada. Será él quien tenga una influencia decisiva en la elección del candidato o candidata a gobernador/a.
Y será también él quien deba resolver cómo equilibrar una ambición nacional cada vez más visible con la necesidad de garantizar la continuidad política del PJ en la provincia. En definitiva, el principal desafío de Quintela ya no parece ser construir más poder en La Rioja. El desafío es administrar una transición sin perderlo, dejando a todos los sectores conformes y así poder seguir potenciando un perfil que lo ponga en la mesa chica de decisiones del PJ nacional y tal vez quien dice cumpliendo un sueño de ser candidato.
comentarios
No puedes copiar el contenido de esta página.
<p>Javascript no detectado. Se requiere Javascript para que este sitio funcione. Habilítelo en la configuración de su navegador y actualice esta página.</p>