La reconocida psicóloga y escritora chilena, Pilar Sordo habló en Riojavirtual Radio y analizó los vínculos en la era digital. Alertó sobre el daño que el celular causa en las personas, en especial en las infancias. La necesidad de hacerse preguntas como elemento clave para generar cambios.
La reconocida psicóloga, escritora y conferencista chilena, Pilar Sordo habló en exclusiva con Riojavirtual Radio y analizó los vínculos humanos en la era digital y en un mundo que parece gobernado por las pantallas.
«Hoy hay una palabra que es clave y que yo vengo investigando hace mucho tiempo y que es la palabra ‘sostener’. Hoy tenemos dificultad para sostener todo: la mirada en el otro, un beso largo con la pareja, de esos con lengua; un abrazo, para sostener un acto sexual que es cada vez más corto porque hemos estado scrolleando mucho tiempo entonces no hay tiempo para amarnos, no hay tiempo para sostener una conversación, para leer un libro, para sostener la memoria», afirmó.
Sordo sostuvo que actualmente «el 90% de los problemas de salud -que hoy se les llama de salud mental, aunque a mi no me gusta la palabra mental- tienen que ver con el no prestarnos atención». «No nos estamos registrando, ni mirando, ni viendo, no nos sentimos vistos, pero sentimos que somos vistos por miles de personas a través de un like en instagram. Parte de las patologías diagnosticadas que hoy existen tienen que ver con esa falta de atención, con no estar mirando la vida, es estar pero no estar, llegar siempre apurados a los lugares pero llegar a medias, estamos a medias en todos lados», desarrolló.
La psicóloga agregó que hoy las personas estamos «en una sensación permanente de estar en vidriera y esto hace que yo menosprecie mi existencia y valore la del otro que me está mostrando un éxito y está perfecto que me lo muestre pero me está mostrando una parcialidad». «Las redes no mienten pero no muestran toda la verdad, eso está clarísimo», afirmó.
El impacto del celular en la salud
Sordo se enfocó luego en el impacto que los teléfonos celulares tienen en la salud de las personas y en cómo afectan los vínculos familiares y también sociales.
«El celular fragmenta vínculos, tiene la particularidad de acercar a los que están lejos y alejar a los que están cerca y eso nos está afectando a todos. Creo que esto no tiene mucho retorno pero sí tenemos la posibilidad de que, en la medida que lo vamos entendiendo, poder ir administrándolo de mejor manera para que nos haga el menor daño posible», dijo.
Sordo alertó luego sobre la adicción de los adultos al celular. «Los adultos estamos adictos al celular. Habiendo nacido analógicos y habiendo tenido experiencias de contacto con la vida, con los afectos, con las personas, con la naturaleza, con los libros, pese a eso la dopamina y lo que el celular generó en nuestros cerebros nos tiene adictos», sostuvo.
También advirtió sobre el impacto en los teléfonos celulares en las infancias. «Hay que tener muy claro que un niño o adolescente no debiera tener un celular antes de los 16 años. Sé que eso es impracticable, no porque sea imposible sino por la poca voluntad de los adultos para ejecutar las normas necesarias para proteger sus cerebros», consideró.
Sordo afirmó que un teléfono celular o el uso de redes sociales en menores de 13 años provoca un daño cerebral ya comprobado. «Un celular o las redes sociales antes de los 13 años causa un daño celebral en los niños. Hace poco la Unión Europea dispuso bloquear la redes sociales para niños menores de 13 años. El uso de celulares antes de esa edad puede provocar conductas deformadas de ansiedad, de depresión o de conductas adictivas a los 16», indicó.
En este contexto, sostuvo que los adultos se muestran reacios a poner límites en el uso de celulares a sus hijos. «Entiendo que para los adultos nos es incómodo hacernos cargo pero en algún momento tenemos que atrevernos a decirnos la verdad. Es muy difícil el tema porque hoy los papás no quieren ser desagradables, quieren ser encantadores para sus hijos, entonces hablar de estos temas es antipopular, es casi contraintuitivo», señaló.
Además, consideró que esos límites deben imponerse en las escuelas pero también en el hogar. «Esta es una conversación que hay que tener no solo en los colegios sino también en los hogares cuando se cena. ¿Cuántos adultos ponen el celular en la mesa, cuántos papás no miran a sus hijos a sus ojos, cuántas parejas se duermen a la noche en la misma cama viendo cada uno un celular y no comunicándose entre sí? Son cosas que hay que empezar a visibilizar desde la honestidad y desde la verdad y no desde esta romantización de autoengaño donde parece ser inmanejable esta situación y la verdad es que lo único que lo hace inmanejable es nuestra voluntad. Si queremos manejarlo lo podemos hacer», aseguró.
La especialista sostuvo que ante este escenario «los adultos nos podemos hacer los tontos, podemos tener excusas para todo, pero hay una cosa que es real y que es que hace daño. Entonces cómo lo vamos a administrar para que juegue a nuestro favor es lo más desafiante», sentenció.
Para la reconocida psicóloga, los adultos deberían «pagar el costo» de tomar esas decisiones y, por ejemplo, sacar el celular de la mesa cuando se reúne la familia a almorzar o a cenar.
«Está probado que las personas que no toman el celular apenas despiertan y lo hacen una hora y media después tienen días más eficientes, menos ansiosos, comen menos carbohidratos, tienen menos malhumor que aquellas personas que toman el celular apenas despiertan. Las personas que duermen mejor son aquellas que dejan el celular una hora y media antes de dormir para que la melatonina se genere normalmente en el cerebro», aportó luego en relación al sueño.
En este contexto, Sordo planteó que la salida a estas encrucijadas tiene que ver con la decisión de las personas de hacerse preguntas.
«Tenemos que atrevernos a preguntarnos cosas, a aprender a habitar la incomodidad de la respuesta y poder tomar decisiones que de alguna manera nos lleven a ser coherentes con esa respuesta, ya sea para solucionar cosas si la respuesta es negativa o para mantener cosas si la respuesta fue positiva o para mantener ambas porque lo más probable es que la respuesta sea contradictoria. La clave es tomar acciones que corrijan lo que no está bien y afirmar aquello que sí está bien y que me hace sentir coherente. No hacerse preguntas es funcionar en automático», concluyó.
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