Sólo la supera Santa Cruz con el 26,75% de habitantes en moras. La Rioja la sigue con 25,44% y San Luis con el 25,12% completa el podio. Los datos alertan además que el 30% de la gente que refinanció deuda volvió a caer en mora.
Un informe sobre el mapa de la deuda en Argentina advierte sobre las dificultades para afrontar los compromisos financieros, el fracaso de parte de las refinanciaciones y el uso del crédito para cubrir necesidades básicas.
La Rioja se ubica en el segundo puesto entre las provincias argentinas con mayor nivel de incumplimiento en el sistema financiero, con una tasa de mora del 25,44%. De esta manera, fue desplazada por Santa Cruz, que encabeza el ranking con el 26,75%, mientras que San Luis ocupa el tercer lugar, con el 25,12%.
Los datos forman parte de un relevamiento sobre el mapa de la deuda en Argentina con datos del BCRA que expone las dificultades que atraviesan miles de personas para cumplir con sus obligaciones financieras, en un contexto en el que el crédito aparece cada vez más asociado a la necesidad de sostener los gastos cotidianos.
Uno de los indicadores que enciende las alarmas es el resultado de las refinanciaciones. Según el estudio, el 30,5% de las personas que refinanciaron sus deudas durante 2026 volvió a caer en mora, mientras que apenas el 18% consiguió mejorar efectivamente su perfil financiero.
El dato refleja las limitaciones de las estrategias de refinanciación cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos habituales y, al mismo tiempo, afrontar los compromisos acumulados. En ese escenario, renegociar una deuda no necesariamente implica resolver el problema de fondo.
El crédito, cada vez más ligado a la supervivencia cotidiana
Otro aspecto relevante del informe es el destino del financiamiento solicitado por las familias. Entre las personas que recurrieron al crédito, el 26% lo hizo principalmente para comprar alimentos, mientras que el 21% lo utilizó para cubrir gastos cotidianos.
A su vez, el 15% recurrió al financiamiento para pagar impuestos, servicios y otras obligaciones, mientras que otro 14% lo destinó directamente al pago de deudas.
La distribución de estos porcentajes muestra que una parte importante del endeudamiento no estaría vinculada a inversiones o compras extraordinarias, sino a la necesidad de cubrir consumos esenciales y compromisos corrientes.
Esta dinámica puede generar un círculo difícil de romper: las familias recurren al crédito para llegar a fin de mes, acumulan obligaciones y luego necesitan nuevos mecanismos de financiación para intentar cumplir con los vencimientos anteriores.
Los sectores de menores ingresos, los más afectados
El relevamiento también advierte sobre las diferencias según el nivel socioeconómico. Los sectores de menores ingresos concentran el 70% del atraso registrado, frente al 30% correspondiente a los sectores de mayores ingresos, de acuerdo con los datos informados.
La brecha evidencia que las dificultades para afrontar las deudas impactan con mayor intensidad en los hogares que cuentan con menos recursos para absorber aumentos de gastos, afrontar imprevistos o sostener el pago de cuotas.
En La Rioja, donde la tasa de mora alcanza el 25,44%, el indicador vuelve a poner el foco en la capacidad de las familias para sostener sus compromisos financieros y cubrir las necesidades básicas.
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