ESCÁNDALO EN LA PRIMERA NACIONAL. ÁRBITRO ANULÓ PENAL PORQUE LE MOSTRARON UN VIDEO POR CELULAR

ESCÁNDALO EN LA PRIMERA NACIONAL. ÁRBITRO ANULÓ PENAL PORQUE LE MOSTRARON UN VIDEO POR CELULAR
octubre 13 12:56 2026

Ocurrió en el partido All Boys – Godoy Cruz. Antes del encuentro, hubo disturbios entre hinchas y la Policía reprimió. Y el bochorno siguió en la cancha: Lamolina cobró dos penales que no fueron y anuló el segundo con «un VAR casero».


El fútbol argentino se supera semana a semana. Pero este lunes por la noche, cuando se jugaba la fecha 33 de la Primera Nacional entre All Boys y Godoy Cruz en Floresta, se vivió el escándalo del año. Porque lo que comenzó con represión policial a los hinchas, terminó en el campo de juego con un desastre arbitral inédito: Nicolás Lamolina cobró dos penales inexistentes, pero lo más increíble fue que se retractó en el segundo cuando los jugadores del equipo local le mostraron que la falta había sido afuera del área desde un celular. Sí, por fuera de todo protocolo, el hijo del histórico Pancho Lamolina usó un «VAR casero» para reparar su error. Un espectáculo surrealista que dará vueltas al mundo.

La locura se había gestado antes de que rodara la pelota. El partido comenzó con media hora de retraso debido a graves incidentes entre la barra local y la Policía de la Ciudad. El disparador de la violencia fue el impedimento de ingreso a las tribunas de un hincha deudor alimentario y de otro que contaba con derecho de admisión. Esto generó una violenta represión policial en los accesos de la calle Chivilcoy y la avenida Jonte, donde las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos y ráfagas de balazos de goma ante la desesperación de los socios comunes que intentaban resguardarse de los disturbios, dejando un saldo de múltiples heridos y al menos ocho detenidos.

Con ese clima de máxima tensión, el juego inició bajo cantos contra los efectivos de seguridad y la dirigencia encabezada por Christian Giménez y Nicolás Cambiasso. Las urgencias deportivas aportaban su propio nerviosismo: All Boys (quedó con 34 puntos, a dos del descenso) peleaba para esquivar la zona roja, mientras que Godoy Cruz (alcanzó las 57 unidades, a cinco del líder Ferro) buscaba afianzarse arriba. Sin embargo, nadie en las tribunas imaginaba que el arbitraje llevaría el descontrol a un nivel superior.

Con la pelota en juego, las decisiones de Lamolina caldearon un clima que ya era un hervidero. El primer escándalo llegó a los 68 minutos, cuando cobró un penal inexistente a favor del Tomba por una supuesta mano de Purita, quien tenía los brazos pegados al cuerpo. Pese a la justificada furia local, la sanción se mantuvo, pero el delantero Martín Pino falló el remate, dándole al duelo un leve respiro temporal antes del estallido definitivo.

Sin embargo, todo estalló definitivamente a los 43 minutos del segundo tiempo con la sanción de una segunda pena máxima de forma totalmente errónea. Axel Rodríguez se iba mano a mano para el Tomba y fue cortado por Iván Zafarana; la falta existió y el defensor vio la tarjeta roja, pero la infracción ocurrió claramente afuera del área grande.

Allí comenzó una secuencia insólita para el fútbol profesional: los jugadores locales y el exdirigente Héctor Capurro rodearon al juez y le exhibieron pantallas de teléfonos celulares con la repetición de la jugada. Tras una parálisis total de 26 minutos exactos, protestas salvajes, expulsiones en el banco local y la invasión de casi 100 personas, Lamolina dio marcha atrás bajo el flojo argumento de que su asistente le había avisado de la equivocación.

El reglamento no permite usar las imágenes de un celular como evidencia para modificar un fallo. Lamolina podía corregirse antes de que se reanudara el juego, por advertir su equivocación o por indicación de otro integrante del equipo arbitral. Lo que no podía hacer era recurrir a una repetición que le acercaban desde uno de los equipos. Que la falta hubiera sido afuera del área no habilitaba cualquier procedimiento para enmendar el error.

El episodio se suma a los desaguisados arbitrales que alimentan el descrédito del fútbol argentino. Y vuelve a poner bajo discusión la conducción de Federico Beligoy, al frente de los árbitros en la AFA de Claudio Tapia y Pablo Toviggino. Porque el problema excede a Lamolina y a este penal. La responsabilidad de quienes conducen también pasa por los criterios para designar, evaluar y respaldar a quienes dirigen. La escena de Floresta obliga a discutir esos manejos. Un teléfono en medio de la cancha está lejos de ser una respuesta.

El juez argumentó que su asistente le avisó que fue afuera, aunque la realidad marca que lo hizo luego de que el partido estuviera 26 minutos suspendido, tras ver un apoyarse en la tecnología, lo cual está prohibido en la categoría, y sufrir un rodeo masivo. Tapó un error con otro error.

Como era de esperarse en ese contexto, la decisión final desató la furia de toda la delegación mendocina, que se le fue al humo al colegiado. Paradójicamente, los que habían sido beneficiados con dos penales inexistentes, increpaban al árbitro. Y, en cierta medida tenían razón: el juez se había apoyado en una imagen externa para reparar su error.

Finalmente, a los 67 minutos del complemento, el tiro libre de Rossi fue desactivado por el arquero Strumia, sellando un 0-0 final tras 125 minutos totales de juego y dejando un peligroso precedente.

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