Lo denunció el gremio SOEVA que advirtió que está golpeando fuerte al empleo en el sector y quienes aún operan están en crisis. El costo de la energía, determinante en el abandono. Piden que se declare la emergencia vitivinícola en la provincia.
La crisis vitivinícola en La Rioja continúa profundizándose y genera preocupación entre los trabajadores del sector. César Taquia, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA), advirtió que ya hay 1.000 hectáreas de fincas abandonadas, otras 600 que atraviesan un proceso similar y 64 perforaciones de agua paralizadas por falta de pago de las facturas de energía eléctrica.
“Cada día aparecen nuevos procesos de procedimientos de crisis. A esta altura, la Cooperativa La Riojana no pudo pagar los sueldos de septiembre”, sostuvo el dirigente sindical, al describir la situación económica que atraviesan empresas y trabajadores de la actividad.
Taquia también cuestionó la falta de avances en las gestiones realizadas ante las autoridades provinciales para buscar soluciones a la problemática. Según relató, hace 60 días se llevó adelante una reunión con representantes del Gobierno, productores, diputados provinciales, dirigentes de Chilecito y el intendente, con el objetivo de abordar la crisis del sector.
“Esperábamos que se sancione la ley de emergencia vitivinícola”, expresó, y manifestó su preocupación por la falta de respuestas oficiales. “Hay un silencio del Gobierno que nos preocupa”, agregó.
El costo de la energía y el abandono de las fincas
Entre los principales factores que afectan a la actividad, el titular de SOEVA señaló el costo de la energía eléctrica, que impacta directamente en el funcionamiento de las perforaciones utilizadas para el riego de las fincas.
De acuerdo con las cifras que brindó, hay 64 perforaciones que permanecen paralizadas por falta de pago de las boletas de electricidad. Esta situación se suma al abandono de tierras productivas y a las dificultades económicas que enfrentan los productores.
Taquia estimó que entre el 42% y el 43% de las fincas se encuentran abandonadas, mientras que más del 23% no recibió las tareas de poda y atado correspondientes.
“Eso marca que habrá un problema porque no se les realizaron los trabajos anuales que se deben concretar”, advirtió.
La falta de mantenimiento de los viñedos representa un nuevo factor de preocupación de cara al próximo ciclo productivo, ya que la poda y el atado son labores fundamentales para el desarrollo de las plantas y la planificación de la cosecha.
Reclamo por una ley de emergencia vitivinícola
Desde SOEVA insisten en la necesidad de implementar medidas que permitan sostener la actividad y evitar que continúe creciendo la cantidad de fincas abandonadas y establecimientos con dificultades económicas.
El gremio espera respuestas al planteo presentado hace dos meses y reclama avances en la declaración de la emergencia vitivinícola, una iniciativa que consideran necesaria frente al deterioro que atraviesa el sector.
Mientras tanto, las dificultades para afrontar los costos de producción, la paralización de perforaciones y los problemas para cumplir con las obligaciones salariales configuran un escenario complejo para una actividad de fuerte importancia económica y laboral para La Rioja.
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