El gobernador les pidió a los precandidatos/as y dirigentes frenar la discusión hasta marzo próximo. Detrás de la orden aparece una estrategia para mantener el control total del peronismo riojano y potenciar su expectativa en el orden nacional.
Ricardo Quintela bajó una línea política directa a la dirigencia del peronismo riojano: las candidaturas quedan en stand by y, al menos hasta marzo de 2027, no quiere que se siga hablando de nombres ni se aceleren los posicionamientos internos.
El mensaje fue transmitido en una reunión con funcionarios y referentes del Gobierno y busca ponerle un freno a una carrera por la sucesión que ya comenzó a mostrar sus primeros movimientos.
La instrucción no es un dato menor. En el oficialismo provincial dirigentes del más alto nivel que tienen aspiraciones de competir por la Gobernación. Sin embargo, por ahora, ninguno parece dispuesto a desafiar abiertamente la decisión del mandatario.
La explicación es política: en buena parte del peronismo consideran que Quintela será quien tenga la última palabra y que la definición del candidato o candidata surgirá de un esquema de consensos que estará bajo su conducción.
El gobernador pretende administrar los tiempos y evitar que la disputa sucesoria se transforme en una competencia anticipada por el poder. No quiere que los distintos sectores comiencen a medir fuerzas, instalar candidaturas y construir liderazgos que terminen condicionando la gestión antes de finalizar el mandato.
Hay un antecedente político que explica parte de esa estrategia. Quintela no quiere quedar en la situación de otros gobernadores que, al anticipar la sucesión, terminaron conviviendo con candidatos que adquirieron volumen propio, acumularon poder y comenzaron a disputar protagonismo con el mandatario que todavía estaba en funciones.
La sucesión, bajo la conducción de Quintela
En ese contexto, la dirigencia parece haber entendido que confrontar con el gobernador en este momento puede resultar inconveniente para sus propias aspiraciones. Por eso, aunque existen sectores que quieren comenzar a discutir nombres y mecanismos de selección, la mayoría acompaña públicamente la postergación.
La discusión sobre el sistema electoral también forma parte de este escenario. La posibilidad de reinstalar la Ley de Lemas aparece cada vez más complicada. El ministro Ernesto Pérez reconoció que el mecanismo no tiene consenso dentro de la Cámara de Diputados y que, por ahora, no se está avanzando en una modificación del sistema vigente.
Desde otros sectores del peronismo también descartan que una interna partidaria sea una salida sencilla. Argumentan que implicaría sumar otra instancia electoral en un año en el que los riojanos podrían tener que concurrir varias veces a las urnas, entre las eventuales primarias nacionales, una posible interna provincial y las elecciones generales.
Así, la alternativa que gana espacio dentro del oficialismo es que la definición termine resolviéndose mediante conversaciones, acuerdos políticos y encuestas. Ese mecanismo, naturalmente, le otorga a Quintela un papel central en la selección de quien buscará sucederlo.
Quintela mira hacia la política nacional
Pero el freno a las candidaturas provinciales también tiene una explicación que excede la interna riojana. El gobernador está concentrado en la construcción política nacional del peronismo y mantiene abierta su aspiración presidencial para 2027.
Su estrategia contempla que La Rioja vote en octubre de 2027, en simultáneo con las elecciones nacionales, para que la estructura territorial del justicialismo provincial pueda aportar a una eventual candidatura presidencial. Aunque la provincia representa menos del 2% del padrón nacional, Quintela considera que puede contribuir a una construcción política más amplia.
Esta mirada genera algunas diferencias dentro del propio peronismo. Un sector importante, especialmente entre intendentes y dirigentes que aspiran a la Gobernación como por ejemplo Rejal, entiende que primero hay que garantizar el territorio, ordenar la sucesión y asegurar la continuidad del proyecto provincial. Después, sostienen, llegará el momento de acompañar la disputa presidencial.
Quintela por ahora no lo ve así. La estrategia del peronismo nacional ocupa un lugar central y la discusión sobre su futuro electoral también está atravesada por la incertidumbre respecto de las PASO. El peronismo nacional busca mantener ese mecanismo para elegir a su candidato presidencial, mientras que su eventual eliminación modificaría el escenario de competencia interna.
Si finalmente hay primarias, el gobernador podría intentar competir por la Presidencia. Si ese camino no prospera, dentro de las alternativas que se mencionan aparece la posibilidad de buscar una banca en el Congreso Nacional.
Por ahora, no hay definiciones cerradas. Lo que sí parece estar claro es que Quintela no quiere que la sucesión provincial se convierta en una disputa de poder antes de tiempo. Su instrucción a la dirigencia apunta a mantener las aspiraciones bajo control, preservar su autoridad y reservarse la capacidad de ordenar el peronismo cuando llegue el momento de elegir a quien intentará continuar su proyecto político.
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