LA LIGA DE LOS GOBERNADORES

LA LIGA DE LOS GOBERNADORES
abril 10 10:04 2022

Los mandatarios provinciales peronistas conformarán en los próximos días un espacio que intentará fortalecer la unidad del “Frente de Todos” y la institucionalidad. Quintela apostará fuerte a esa construcción. Por Mattias Meragelman.


¿Hasta dónde se extenderá la crisis interna del “Frente de Todos”? ¿Peligra en algún sentido la institucionalidad? ¿Tiene posibilidades Alberto Fernández de ser el candidato a presidente del espacio el año que viene? ¿Sergio Massa está más cerca de Cristina Fernández de lo que trasciende? ¿Si no se resuelve el problema de la inflación, el “Frente de Todos” tiene chances de ganar en las elecciones del 2023? Todas esas preguntas son las que se realiza un argentino promedio más o menos informado e interesado en el devenir político del país.

Esas mismas preguntas se las hace la clase dirigente riojana.

En los próximos días se conformará una Liga de gobernadores peronistas, que por el momento no tiene una cifra final de integrantes. Aunque todo indica que el cordobés Juan Schiaretti no sería parte de la movida y el santiagueño Gerardo Zamora sí, completando un total de 18 mandatarios provinciales justicialistas comprometidos con este armado.

Ese espacio intentará fortalecer la unidad del “Frente de Todos” y la institucionalidad. Es decir, construir un poder que respalde al presidente Alberto Fernández frente a los avances políticos del kirchnerismo más duro, que hoy aparece en los intendentes del conurbano y la “Cámpora” como sus expresiones más explícitas.

La mesa chica del Gobierno provincial está convencida que “La Liga de Gobernadores” debe ser un espacio que fortalezca la institucionalidad y el poder político del presidente de la Nación. “Los Gobernadores pueden equilibrar el poder, equilibrando con respecto a los intendentes bonaerenses. Respaldan a Alberto pero desde una construcción federal”, comentó en las últimas horas alguien que tiene acceso directo al gobernador Quintela.

«La Rioja puede servir como ejemplo, se cerraron las listas del peronismo con unidad y estamos todos encolumnados detrás de un liderazgo fuerte como el de Quintela. Ese mensaje es el mismo que los Gobernadores van a transmitir en las próximas horas», destacan en la “Casa de las Tejas”.

En ese sentido, en los próximos meses los mandatarios provinciales tendrán que tomar una decisión fundamental para el futuro político/electoral del país: ¿Adelantar los comicios en cada una de sus provincias o votar junto con las elecciones nacionales del 2023?

Sobre el tema hay dos lecturas.

Algunos entienden que adelantar las elecciones beneficiaría al presidente de la Nación. «Hoy existe un ánimo de derrota dentro del propio peronismo nacional, pero si se sucede una catarata de triunfos en la previa a las PASO del año que viene, daría la sensación de una recuperación en los diferentes distritos», argumentan quienes están convencidos de esa estrategia y lo plantearon en la reunión del viernes de los gobernadores del “Norte Grande” que se realizó en Salta.

Por otra parte, están «los memoriosos». Ese sector tiene muy presente lo que pasó con Daniel Scioli en 2015, cuando las provincias peronistas adelantaron su fecha electoral y en las generales de octubre la sorpresiva victoria de Mauricio Macri dejó a todos expuestos a cuatro años de caminar por el desierto político cada vez que visitaron la «Rosada».

Obviamente dentro del Gobierno provincial existen las dos posiciones (porque el tema no es una fórmula matemática de respuesta taxativa y contundente).

Sin embargo, si la decisión se tuviera que tomar hoy: el Gobierno provincial adelantaría los comicios. «Un Gobernador ya reelecto, y con toda la legitimidad de un triunfo, sería el líder de la campaña presidencial en la Provincia en agosto y octubre», analizan quienes adhieren a esa idea.

El 18 de mayo del 2019, a menos de un mes del cierre de listas para las elecciones PASO de aquel año, la ex presidenta Cristina Fernández sorprendió a todos y puso en escena a Alberto Fernández como su candidato al sillón de Rivadavia. Ese movimiento político (que ningún analista predijo) provocó que en menos de dos semanas la interna del peronismo se acomodara y el “Frente de Todos” emergiera como una herramienta electoral victoriosa.   

El escenario actual no es el mismo.

Los problemas económicos que dejó el macrismo no fueron solucionados (y algunos se profundizaron), surgieron espacios políticos de indescifrable proyección y futuro como los liberales de Javier Milei y la interna del propio Gobierno nacional provoca un desgaste diario que parece funcionar como el principal eje de la campaña de “Juntos por el Cambio” para volver al poder.

Ningún partido tiene resuelto su candidato presidencial para dentro de un año, pero en el caso del “Frente de Todos” el enfrentamiento entre el presidente y su vice potencia la intensidad de cualquier decisión. Y los gobernadores peronistas saben que hoy su apoyo a la “Rosada” cotiza alto porque el presidente los necesita para equilibrar la interna.

Originalmente este comentario político se iba a llamar “Los soldados de Alberto”, pero esa afirmación es válida en este contexto puntual, nadie puede aseverar si seguirá estando vigente en los mismos términos dentro de un año.

Hoy Hugo del Carril cantaría otra versión de la marcha, quizás se preguntaría: “¿Todos unidos triunfaremos?

Comentarios

comentarios