¿ALCANZA? POR MATTÍAS MERAGELMAN

septiembre 03 12:12 2023

El Gobierno riojano anunció medidas económicas para atemperar el impacto de la devaluación. Números para medir su alcance y clima de época que no se puede evadir. ¿Tendrá impacto en el octubre electoral? Los datos de inflación de agosto serán impactantes.


Dentro de 10 días se conocerá el índice inflacionario del mes de agosto, que marcará el impacto directo que la devaluación de la moneda nacional tuvo sobre los precios. Aunque existen múltiples versiones sobre el número final que presentará el aumento de precios del octavo mes del año, hay una coincidencia generalizada que será la cifra mensual más alta desde el año 1991.

En ese contexto, el Gobierno provincial lanzó un paquete de medidas económicas buscando atemperar el impacto de esa devaluación.

El aumento de sueldo a los empleados de planta permanente y trabajadores precarizados, una línea de créditos del Banco Rioja, un incremento en el subsidio que perciben taxistas y remiseros, y una intensificación de los controles de precios en las góndolas riojanas, además de una canasta provincial de productos a menor precio. Fueron los puntos centrales de la presentación en etapas en redes sociales que realizó Ricardo Quintela.

El Gobierno provincial tiene tres elementos para presentar ante la sociedad como logros positivos de estas medidas:

El principal argumento que puede mostrar es que más de la mitad de las provincias no realizaron medidas excepcionales ante la devaluación, con lo cual está claro que ahí tiene un capital político para exponer por su reacción ante la magnitud del problema que se está viviendo en los bolsillos de los trabajadores estatales.

El otro dato es que entre enero y agosto el salario mínimo estatal pasó de 69.500 pesos a 185.000 pesos, es decir que tuvo una suba del 165% y quedó por encima del proceso inflacionario que lleva este año.

Y el tercer punto es que también tomó medidas para beneficiar al sector privado, algo que quienes impulsan el libre mercado rechazarían de plano y que muestra nuevamente la centralidad de la presencia del Estado en la economía riojana. El caso del congelamiento de las cuotas de los colegios de gestión privada por tres meses es un claro ejemplo del intervencionismo estatal para evitar el impacto del libre juego de oferta y demanda. ¿Cuánto costaría una cuota en una institución de ese tipo sin los aportes estatales?

Sin embargo, el principal problema del anuncio oficial es cuando dejamos de hablar de porcentajes y pasamos a mencionar números. Entre enero y julio -sin tomar la disparada de precios de agosto- la Canasta total aumentó 104.000 pesos y se encuentra en 255.000 pesos. Es decir, que el salario mínimo estatal sigue por debajo de la línea de pobreza en la provincia de La Rioja.

Todo este análisis no puede pasar por alto que estamos a menos de 50 días de las elecciones más impredecibles de los últimos años en la República Argentina. Entonces también es válido preguntarse si las medidas económicas anunciadas tendrán impacto en el votante al momento de ingresar al cuarto oscuro. ¿Alcanzan para revertir el resultado de las PASO en La Rioja y ganar las elecciones de octubre?

En ese sentido, si nos tomamos el trabajo de escuchar las conversaciones que la gente tiene en las calles riojanas, podríamos notar un denominador común: hay malestar.

El último cuatrimestre del año parece comenzar en medio de enojos que van desde la balanza que no da el peso que deseo tener hasta el sueldo que no me alcanza. Pasando por la demora extendida en el tiempo de la obra de remodelación del centro de la ciudad Capital y el caos que eso provoca en la vida cotidiana, el malestar con un compañero de trabajo, la dirigencia política, los periodistas y obviamente la inflación.

Quizás en este momento histórico la economía no alcance como herramienta de análisis político, sino que siempre debería estar complementada por la sociología y otras ciencias sociales.

No se trata solamente de números, porque podemos discutir horas sobre porcentajes, devaluación, salarios y costos, pero el clima de época tiene mucho de enojo, bronca y frustración, con lo cual deja algunos elementos objetivos de lado y queda atrapado en la construcción de esas subjetividades.

Hace casi un siglo, al momento de describir la “Década infame”, el escritor argentino Roberto Arlt planteaba que había una hora del día en la cual una nube de angustia se apoderaba de la ciudad y se ubicaba a la altura de las gargantas de los porteños.

Algo de eso nos pasa como comunidad, hay una sensación de frustración personal y colectiva extendida, y sin dudas excede a este texto poder terminar de entenderla en todas sus dimensiones porque no es solamente económica. Y esa realidad condiciona cualquier análisis de tipo político que pretendamos realizar de cara a los próximos comicios.

Esta semana Ricardo Quintela brindó declaraciones en “Futu Rock” y dejó una definición interesante: “El voto de las PASO tiene que ver un poco con el enojo de la gente con la política y también con el voto bronca”. Y agregó sobre el voto a Javier Milei que se debe lograr que el debate no “dependa del estado anímico de las personas”, a lo cual agregó que se debe trabajar para lograr que sea una discusión racional sobre lo que realmente pueden ser soluciones para el país y no lo que el Gobernador describió como “propuestas irracionales”.

Quizás el propio Gobierno debería tomar nota de esa descripción y pensarla en relación con ese malestar colectivo y su responsabilidad en este clima de época. Especialmente para la campaña de cara a octubre.

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