Por ello, realizó un cambio y designó a Gonzalo Bustos como secretario general municipal y puso además bajo su órbita la secretaría de Obras Públicas y de Servicios Públicos, en un contexto donde el intendente ya comienza a mirar el 2027.
El intendente Armando Molina comenzó el año realizando un cambio clave que tiene por objetivo centralizar casi el cien por ciento, o al menos las tres áreas más sensibles y con mayor volúmen financiero y admnistrativo, en una persona.
Se trata del arquitecto Gonzalo Bustos, al cual el considera su mano derecha (e izquierda). Es el único en quien confía de su estructura y quienes conocen la relación señalan que es el único que no pide permiso a la hora de tomar decisiones. «Los demás son decorado», advierten entre risas en el Palacio Ramírez de Velasco.
Bustos desde esta semana es el nuevo secretario General del municipio, pero además ahora tendrá bajo su órbita directa la Secretaría de Servicios Públicos, que tuvo durante los dos primeros años al renunciado Fernando Torres, y mantendrá la Secretaría de Obras Públicas, cargo que ostentaba hasta el pasado viernes.
Molina considera a Bustos un técnico, ya que no se le conocen expresiones políticas de ninguna índole, en un contexto donde considera que la gente reafirmó la necesidad de un recambio en la política, algo que dejó claro las últimas elecciones en la Capital, el distrito del intendente, donde arrasó la Libertad Avanza.
Además, el jefe comunal también tiene otro desafío. Sabe que en el propio seno del peronismo será desafiado en 2027 si busca la reelección, ya dijo por ejemplo Juan Carlos Santander que le gustaría ir por la intendencia, y ni hablar en el ámbito provincial, donde él considera que puede o debe ser la continuidad de Quintela, pero se enfrentará políticamente a tres mujeres con peso propio que buscan lo mismo y son Teresita Madera, Florencia López y Gabriela Pedrali.
En contra tiene algo Molina y es que los intendentes vienen cuestionando que se descuidó el interior para financiar la Capital donde encima el PJ perdió: «nosotros salvamos las ropas del peronismo, nos embarramos mientras en la ciudad izan la bandera», señalan irónicamente y presionan para tener ellos gran influencia junto con Quintela en la definición del próximo candidato/a a gobernador/a.
Desde el ‘armandismo’ dicen que no sienten propia la derrota porque «nosotros no jugamos, no nos expusimos ni pusimos candidatos», algo que en otra ala del peronismo tampoco cae bien.
Pero con todos estos cambios, Bustos tendrá una responsabilidad extra, ya que no solo será el trabajo en la Capital, sino también cuidar el futuro político de Armando Molina con su gestión y potenciar su figura, desafio no menor.
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