El oftalmólogo Antonio Anzalaz informó que hace 20 años la tasa de miopía en las infancias era del 7% y que ahora trepó al 15%. «El tema no es el celular, sino el tiempo de fijación de la vista a menos de 30 centímetros, también pasaría con un libro», afirmó.
En los últimos 20 años se duplicó la tasa de miopía en las infancias a causa de la exposición prolongada de la vista a los dispositivos móviles.
Antonio Anzalaz, oftalmólogo y titular de FUNDANOA, informó que en las últimas dos décadas en la Argentina la tasa de miopía en las niñeces pasó del 7% al 15%. «Ya está demostrado que mucho tiempo de lectura a 30 centímetros, genera en muchos niños, no en todos, miopía. Hace 20 años de cada 100 niños que iban a la escuela primaria 7 usaban anteojos y en la actualidad esa cifra aumentó a 15. Y eso está relacionado pura y exclusivamente con el tiempo de lectura», aseguró.
Anzalaz destacó que en otros países, como Japón y Corea, esa tasa de infancias con miopía es del 45%.
El especialista sostuvo que el desarrollo de la miopía en niños y niñas se debe a la fijación de la vista a una distancia menor a 30 centímetros -ya sea a celulares o a libros- y por espacios prolongados de tiempo. «El problema no es el dispositivo en sí, es la visión de cerca, menor a 30 centímetros. También podría ocurrir si se leyera durante mucho tiempo un libro, que es más difícil, pero es más probable que sea con un dispositivo móvil», aseguró.
En este punto, el profesional explicó que «cuando un niño fija la vista de cerca, está haciendo actuar ciertos músculos en el interior del ojo que generan cierta sustancia que a su vez provocan miopía. Si lo usan un ratito no pasa nada pero si está todo el día con el celular si causa miopía».
El oftalmólogo destacó que con la llegada de la pandemia se profundizó el problema debido a que el encierro -y el mayor sedentarismo que provocó el confinamiento- derivaron en un uso más intensivo de los teléfonos celulares y de las pantallas en general.
Anzalaz dijo que en el caso de niños y niñas de zonas rurales, los casos de miopía son sensiblemente más bajos que en el caso de las infancias radicadas en zonas urbanizadas. «En los niños de áreas rurales es mucho menor el impacto en la visión porque pasan mucho más uso del tiempo jugando al aire libre», resaltó.
A su vez, Anzalaz aclaró que no es lo mismo el uso intensivo de celulares que de pantallas de computadoras y de un televisor. «Es más nocivo en el caso del celular porque la vista está más cerca, en el caso de las computadoras las distancia es media, de unos 40 centímetros: y en el caso de los televisores es mayor aún, superior al metro o más», explicó.
En este sentido, el titular de FUNDANOA recomendó que, en el caso de los teléfonos celulares, el uso diario por parte de las infancias no debería ser superior a las dos horas diarias.
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