BALOTAJE EN PERÚ. KEIKO FUJIMORI TOMA LEVE VENTAJA SOBRE ROBERTO SÁNCHEZ EN UNA ELECCIÓN CON FINAL ABIERTO

BALOTAJE EN PERÚ. KEIKO FUJIMORI TOMA LEVE VENTAJA SOBRE ROBERTO SÁNCHEZ EN UNA ELECCIÓN CON FINAL ABIERTO
junio 08 11:10 2026

Con más del 90% de las mesas escrutadas, la candidata de Fuerza Popular se impone por una diferencia mínima sobre Roberto Sánchez.


La candidata Keiko Fujimori obtiene una leve ventaja sobre Roberto Sánchez en el balotaje presidencial de Perú, según los resultados oficiales difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Con más del 90% de las mesas escrutadas, la diferencia entre ambos es inferior a un punto porcentual, un escenario que mantiene abierta una definición marcada por la incertidumbre y la tensión política.

Un resultado ajustado que mantiene la incertidumbre
Los datos oficiales publicados por la ONPE mostraban a Fujimori con 50,55% de los votos, frente al 49,45% obtenido por Sánchez cuando se había contabilizado el 90,02% de las mesas. La distancia entre ambos candidatos se ubica dentro de un margen extremadamente estrecho y anticipa una definición que podría prolongarse durante varios días.

Más temprano, los estudios de boca de urna y conteo rápido también habían reflejado una elección muy pareja. Tanto Ipsos como Datum otorgaron una ventaja mínima a la candidata de Fuerza Popular, consolidando la percepción de un país dividido en dos bloques prácticamente equivalentes.

A medida que avanzó el escrutinio, la tendencia comenzó a favorecer levemente a Fujimori. Con el 86,2% de las actas contabilizadas, la candidata ya registraba el 51,007% de los sufragios, contra el 48,993% de su rival.

Sánchez se atribuyó la victoria y Fujimori pidió cautela
Mientras continuaba el conteo, Roberto Sánchez salió al balcón ubicado sobre la Plaza San Martín, en Lima, para dirigirse a sus seguidores y reivindicar un triunfo que aún no había sido confirmado oficialmente.

Durante su discurso sostuvo que la jornada representaba una “recuperación de la democracia” y afirmó: “Hoy venció el Perú de todas las sangres, que han venido a recuperar el gobierno para el pueblo”. Además, agregó: “Pueblo peruano, pueblo profundo… hoy nace el hito histórico para acabar con el pacto mafioso que se apropió de nuestro gobierno”.

Horas después, el dirigente insistió en que existía un “empate estadístico” y remarcó que “Nadie puede decir ya gané o ya perdí”, en referencia a la escasa diferencia entre ambos postulantes.

Por su parte, Fujimori evitó proclamarse vencedora y llamó a esperar los resultados definitivos. “No hay un ganador, sería irresponsable definir el resultado ahora”, afirmó. Además, sostuvo: “Sea cual sea el resultado, lo reconoceremos y llamo a la otra fuerza a hacer lo mismo”.

Una elección marcada por la polarización
La segunda vuelta enfrentó a dos proyectos políticos claramente diferenciados. Fujimori, en su cuarto intento por llegar a la presidencia, representó la continuidad del fujimorismo a través de Fuerza Popular. Sánchez, en cambio, concentró el respaldo de sectores populares y rurales con una agenda orientada a reformas estructurales.

Las encuestas previas ya anticipaban una disputa extremadamente cerrada. Los últimos sondeos de Ipsos mostraban una ventaja reducida para la candidata de derecha, aunque el elevado número de indecisos mantenía abierto cualquier escenario.

La elección también volvió a exponer la fractura territorial del país. Mientras Lima y los principales centros urbanos tendieron a respaldar opciones de centroderecha, las regiones rurales mostraron una mayor inclinación hacia las propuestas de izquierda impulsadas por Sánchez.

Uno de los temas centrales de la campaña fue la creciente preocupación por la inseguridad. Fujimori construyó buena parte de su discurso alrededor de propuestas de “mano dura”, con promesas de reforzar la presencia policial y militar, combatir las redes criminales y endurecer los controles fronterizos.

Sánchez propuso una estrategia diferente, enfocada en fortalecer la inteligencia criminal, combatir el financiamiento de las organizaciones delictivas y avanzar en una profunda reforma de la Policía Nacional.

Más allá de quién resulte finalmente ganador, el próximo presidente deberá gobernar un país atravesado por una fuerte inestabilidad institucional. En la última década, Perú tuvo ocho presidentes y atravesó sucesivas crisis políticas que profundizaron la fragmentación partidaria y la desconfianza ciudadana.

Por eso, además del resultado electoral, el gran desafío para quien llegue al Palacio de Gobierno será construir acuerdos políticos y garantizar gobernabilidad en un escenario donde el Congreso mantiene un peso determinante y donde las tensiones sociales continúan siendo una de las principales preocupaciones del país.

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