La mala alimentación y el sedentarismo impulsan el crecimiento de la enfermedad, cuya prevalencia aumentó más del 50 % en las últimas décadas en la Argentina. La diabetóloga Carla Páez alertó sobre los posibles síntomas de la enfermedad, sus efectos y cómo prevenirla.
El sedentarismo, el sobrepeso y la mala alimentación impulsan una epidemia silenciosa que no se detiene: la diabetes. Uno de cada diez argentinos padece la enfermedad y esta cifra esconde otros dos datos negativos de cara al futuro: muchos de ellos no lo saben y la prevalencia apunta a seguir creciendo en los próximos años si no se toma conciencia.
Pese a todo hay una buena noticia: con prevención, acciones sobre los factores de riesgo y detección temprana es posible vivir sin complicaciones asociadas a esta patología.
La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre, como consecuencia de alteraciones en la acción o producción de insulina. Existen distintas variantes pero la tipo 2, que es la más común y tradicionalmente se diagnosticaba en adultos, pero cuya presencia en adolescentes va en aumento, impulsada por el sobrepeso y el sedentarismo.
Carla Páez, diabetóloga riojana habló con Riojavirtual Radio sobre los alcances de esta enfermedad, las posibles señales para sospechar su presencia, sus consecuencias y, lo más importante, cómo prevenirla o sobrellevarla si la enfermedad ya apareció.
«Si bien la diabetes es una enfermedad, una condición crónica que acompaña a la persona para toda su vida, las personas que la padecen tienen que saber que es una enfermedad que se puede controlar, que si se la controla se puede tener los valores en un rango normal donde la diabetes no lastima y así asegurarse una buena calidad de vida. Por eso lo más importante es concientizar, informar a la comunidad», afirmó.
Páez sostuvo que a nivel mundial -y en la Argentina también- las cifras de casos de diabetes «son alarmante» y que van en ascenso.
La diabetóloga habló de las pautas de alarma que pueden advertir sobre la posible presencia de la diabetes. «No siempre esas alarmas están presentes pero sí pueden aparecer. Las más frecuentes son excesiva sed, excesivo hambre, la persona empieza a orinar con mayor frecuencia y cuando es de noche eso interrumpe el sueño, pueden aparecer trastornos en la cicatrización, cansancio excesivo y fatiga muscular. Con un análisis de sangre se puede detectar la diabetes y a partir de ahí empezar a controlarla», indicó.
En este punto, Páez sostuvo que los malos hábitos alimenticios, la falta de actividad física y el sedentarismo son factores determinantes para llevar al desarrollo de la diabetes, en general, la tipo 2 que es la más frecuente.
Al respecto, la especialista advirtió que el uso excesivo de pantallas -tanto para trabajar como para una actividad de recreación- hace que muchas personas tengan tendencia al sedentarismo, «a estar quietos». «Hoy las pantallas nos tiene quietos, en cualquier etapa de la vida. Pero es responsabilidad de cada persona que, en algún momento del día, realice alguna actividad física, una caminata. Los malos hábitos alimentarios más el sedentarismo generan una ganancia de peso, sobrepeso, u obesidad y que son todos disparadores para el desarrollo de diabetes tipo 2», alertó.
Lo que puede provocar la diabetes
Páez explicó que la diabetes puede tener consecuencias agudas o crónicas. «Agudas, por ejemplo, quiere decir que una persona puede descompensarse y eso tiene que ver con valores muy altos de glucosa. Las crónicas, en cambio, son las que se desarrollan a lo largo de la vida de esa persona, pueden generar un impacto a nivel de la visión, disminuye la visión, también puede afectar a nivel de la función del riñón y de las arterias en los pies», precisó.
Además, habló del impacto que la diabetes puede generar a nivel cardiovascular. «La diabetes, cuando no está bien controlada, tiene mayor riesgo de generar enfermedad cardiovascular, mayor predisposición de tener un accidente cerebro vascular (ACV) o infarto de miocardio», advirtió.
Luego, dejó en claro que no toda persona obesa o con sobrepeso va a tener diabetes. «Una persona con ganancia de peso tiene mayor predisposición a desarrollar diabetes pero no significa que toda persona con sobrepeso u obesidad vaya a tener la enfermedad», indicó.
También habló del factor hereditario. «Si una persona tiene antecedentes de diabetes en familiares de primer grado, es decir el padre o la madre, hay más predisposición genética a desarrollar la diabetes pero no es una cuestión lineal, no necesariamente aparecerá la enfermedad. Esas personas pueden evitar la enfermedad teniendo buenos hábitos alimenticios y realizando actividad física», explicó.
La diabetes y las infancias
Luego la especialista se enfocó en una situación que décadas atrás no estaba tan presente: la diabetes empezó a aparecer en personas a edades tempranas, en la infancia o la adolescencia«Antiguamente se asociaban las infancias con la diabetes tipo 1. Pero hoy, también empezamos a ver casos de diabetes tipo 2 en edades más tempranas, en niños y adolescentes, asociado a la insulinoresistencia, al sobrepeso. Cada vez vemos más casos de sobrepeso u obesidad en edades más tempranas, en niños y eso es un factor clave que puede llevar a la diabetes», dijo.
Paéz recomendó a las familias que le den alimentos saludables a sus hijos. «Los chicos pueden seguir comiendo rico y ser comida saludable, deben comer frutas y verduras, hacer actividad física o algún deporte», aconsejó.
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