El partido centenario viene de elecciones muy malas y por ello decidió para este 2025 habilitar la posibilidad de un frente. La Libertad Avanza hasta ahora lo ignoró, pero en la UCR aún tiene esperanza de poder sumarse a un frente conjunto. El costo.
Si bien en la UCR riojana hay grandes diferencias políticas entre sus dirigentes, hay algo en que sí coinciden y es que la polarización PJ – La Libertad Avanza los dejó en un segundo plano político lejos de la posibilidad de otras épocas que le permitieron por ejemplo ganar la intendencia de la Capital y docenas de bancas en el Congreso de la Nación por décadas.
Es por ello que en un congreso partidario, decidieron aprobar y habilitar al partido a forjar un frente para afrontar este 2025 electoral, que será un termómetro para el 2027, donde se juega realmente lo importante para los partidos.
En ese contexto, la UCR sostuvo en un comunicado que “tenemos la obligación de construir puentes, de convocar a todos los riojanos que coincidan en la necesidad de unir fuerzas en un espacio amplio, donde confluyamos todos los que estamos cansados de este régimen de corrupción y decadencia que gobierna La Rioja hace más de 4 décadas, y que ha sometido a los riojanos a la pobreza estructural, la dependencia y la mediocridad”.
Pese a que no lo explicite, el radicalismo sabe que el mensaje tiene un solo destinatario: La Libertad Avanza. Estos últimos también lo saben. Saben que les tiran un centro y ahora deberán evaluar si lo intentan cabecear o lo dejan pasar.
Hasta el momento LLA ignoró al radicalismo y no le fue mal. Los libertarios sostienen claramente que no cederán posiciones en las listas, que buscan que dirigentes «puros» de su espacio estén al frente de ellas y que además reclaman renovación, algo que al radicalismo no puede lograr hace muchos años.
Por su parte, los radicales tienen claro que implicaría ir aliados a LLA, si estos decidieran aceptar un acuerdo político. Tendría el rol de acompañar pero no liderar. De aceptar estrategias y directivas sin cuestionamientos y sobre todo sin críticas a su modelo y a su líder, Javier Milei.
En la UCR sostienen que el partido aún conserva votos ‘duros’ en el orden provincial con ascendencia principalmente en Capital, y que sin ellos es imposible vencer al peronismo. Desde LLA lo minimizan y advierten que los tuvo cuando fue la única oposición de peso en La Rioja, pero hoy muchos de ellos migraron a su espacio, porque más que un voto duro radical es un voto anti peronista.
En ese plano, la pelota del 2025 electoral comenzó a correr. Ahora habrá que ver como encajan las piezas en un contexto donde el peronismo y aliados con el ‘Estado presente’ van por un lado, sectores de centro como el schiarettista Hacemos de Paredes Urquiza que se define como la avenida del medio va por otro, y en dónde la antítesis del PJ que es LLA potencia su discurso de rechazo a la ‘casta’ y sus políticas ‘socialistas’.
Ahora queda esperar donde estará el radicalismo que ya dio el primer paso, prendió el GPS, escribió la dirección a donde quiere ir pero hasta ahora el sistema está recalculando.
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