En lo único que la Provincia y el municipio se ponen de acuerdo es que la ciudad está intransitable. ¿Cuánto cuesta solucionarlo y en cuánto tiempo se podría hacer? La trastienda política, la decisión del peronismo y el Concejo Deliberante que nuevamente concentra todas las miradas son los temas de este comentario político.
Por Mattías Meragelman
Los historiadores riojanos no se ponen de acuerdo sobre lo ocurrido el 20 de mayo de 1591. Algunos aseguran que don Juan Ramírez de Velasco creía que estaba frente al Famatina y fundó la ciudad de Todos los Santos en el lugar equivocado. Otros dicen que esa afirmación es un mito, que en realidad el español sabía dónde se encontraba y nada tuvo que ver el cerro del oro prometido, con la decisión de la localización de la Nueva Rioja.
Una ciudad que no tiene claro el motivo de la ubicación de su fundación, ya tiene un comienzo digno de una terapia de constelaciones familiares.En lo institucional y en lo político, el radicalismo y el peronismo coinciden en dos puntos: la ciudad Capital está intransitable (obviamente cada uno brinda motivos diferentes de las causas) y la posibilidad de que “Juntos por el Cambio” retenga la intendencia de la ciudad más poblada de la Provincia está directamente atada a la gestión que tenga la comuna en los próximos dos años.
Es por ello que la intendenta Inés Brizuela y Doria se pasó casi una semana en Buenos Aires buscando la incorporación de proyectos en la plataforma del programa nacional “Argentina Hace”, con la gestión permanente de su flamante Jefa de gabinete Silvia Salzwedel.
En la “Casa Rosada” les dejaron claro que pueden subir los proyectos, pero que dependerá del cupo de recursos que exista la posibilidad de que se vayan liberando fondos.
El relevamiento de la propia Municipalidad dice que la ciudad tiene 1.000 calles que actualmente necesitan asfaltado algunas, y reasfaltado otras. Es decir, que a valores de hoy serían unos 3 mil millones de pesos los que se precisarían para recuperar la transitabilidad en la Capital.
En el radicalismo saben que la Nación no pondrá esa plata en el corto plazo y que comenzará financiando proyectos mucho más chicos. De hecho, la iniciativa que está más avanzada es por 100 millones de pesos, el equivalente al asfaltado de 30 cuadras, y la plata no llegaría a la Municipalidad en menos de 60 días.
Dentro del Gobierno provincial hay dos análisis que se contraponen.En el peronismo están convencidos que si las elecciones para Intendente fueran hoy recuperarían políticamente la ciudad Capital, y que la mala gestión de la actual Intendenta sería su principal aliada en ese objetivo.
En este sentido, pueden tener razón en un punto: en materia de servicios públicos la ciudad se encuentra hoy en peor situación que hace dos años, cuando llegó el radicalismo al poder. Y se pueden discutir durante horas los motivos de esta situación, pero de lo que no hay dudas es que cuesta imaginar cómo será la compaña de “Juntos por el Cambio” para repetir el triunfo de 2019 si esa realidad no se revierte.
Esta semana dentro de un grupo reducido de dirigentes de primera línea del Justicialismo de Capital se planteó el siguiente debate: ¿Debe la Provincia seguir interviniendo en la ciudad? La respuesta que se escuchó presentó una paradoja: “No podemos dejar la ciudad en estas condiciones, pero tampoco les podemos seguir parchando la gestión a nuestros rivales electorales del próximo año. Nosotros acá tapamos los baches y ellos en Buenos Aires salen por los medios nacionales como víctimas de una persecución política”.Es por ello que fue notoria la disminución de la presencia de maquinarias y trabajadores provinciales en la Capital durante la semana que pasó.
Sin embargo, al mismo tiempo el gobernador Ricardo Quintela le planteó al jefe de Gabinete de la Nación Juan Manzur la urgencia de la llegada de recursos nacionales para solucionar el estado de las calles en Capital. “Hemos solicitado un aporte extraordinario para solventar los gastos que demanda tratar de recuperar la ciudad”, dijo el mandatario.
Obviamente todos estos movimientos tendrán su explosión en el Concejo Deliberante de la Capital.
El organismo deliberativo tiene que permitir la asunción del concejal Héctor Herrera, debatir la ordenanza impositiva de este año y el presupuesto municipal 2022, además de avanzar con los pedidos de juicio político.
Hace un par de semanas hubo una reunión entre las máximas autoridades del bloque peronista y sus pares del radicalismo. La intención fue avanzar en una tregua, volver a sesionar y aprobar los temas más urgentes que cada uno necesita.
Sin embargo, el primer compromiso de ese acuerdo no se cumplió: se debería haber sesionado la semana pasada y ahora toda la expectativa esta puesta en esta semana que recién comienza.
¿Habrá sesión? Hace casi seis meses que el cuerpo no sesiona y los pasos de comedia por la falta de quórum del año pasado están muy frescos en la sociedad. El viernes se repitieron las reuniones y se menciona la posibilidad de una sesión entre semana. Pero está claro que dentro del cuerpo deliberativo reina la desconfianza mutua.
Si el edil Herrera asume el peronismo se queda con la mayoría simple en el principal organismo deliberativo del Departamento. Ese dato es clave, porque desde la Casa de Gobierno provincial imaginan un bloque de ediles peronista más activo en su confrontación con la Municipalidad.
¿El problema estuvo en la fundación? ¿Desde hace 430 años estamos condenados a tener problemas por nuestro mito de origen? Por estos días no somos la ciudad del aroma que describieron los poetas en “La Cantata”.
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