Luis Blanco de 24 años intentó robar una moto y el dueño del rodado, que era policía, lo redujo y lo golpeó salvajemente. El saldo es que el ladrón, que es adicto, terminó con fracturas y lesiones en su cabeza. Deberá ser operado.
El pasado 9 de diciembre, un ladrón identificado como Luis Alberto Blanco de 24 años intentó robar una moto de gran cilindrada a un policía federal y recibió una salvaje paliza.
El efectivo policial lo corrió varios metros desde el lugar del hecho, lo alcanzó y le dio una dura golpiza hasta que llegaron los efectivos de la Comisaria Séptima que detuvieron al sujeto.
A varias semanas del hecho, se conoció que Blanco quien fue definido como una adicto por la justicia, sufre graves secuelas de aquella golpiza.
A las fracturas que sufrió en rostro y extremidades, se suma que deberá ser intervenido quirúrgicamente en la cabeza por una infección que sufre luego de los golpes.
Para el defensor público, Martín Yoma, «la golpiza fue innecesaria» y adujo que Blanco es otra víctima de un sistema que no le da contención para recuperarse de sus adicciones, pese a no eximirlo de la responsabilidad del robo.
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