Si bien no hay acuerdos ni nada definido para el 2027 electoral, los libertarios advierten estar dispuestos a hablar con todos, pero aclarando que quien define la estrategia y los lugares son los representantes de Javier Milei en la provincia.
La Libertad Avanza comenzó a abrir un canal de diálogo con el radicalismo riojano de cara a las elecciones de 2027. Según pudo conocer Riojavirtual, ya existieron conversaciones preliminares entre ambos espacios, aunque todavía en una instancia inicial y sin definiciones concretas sobre una eventual alianza electoral.
El acercamiento se produce en un contexto en el que la UCR desde 2024 viene cuestionando al espacio libertario por lo que considera una actitud de desconocimiento hacia el radicalismo provincial, al que acusa de haber sido ignorado en el armado político de La Libertad Avanza. Sin embargo, el escenario electoral que se aproxima parece abrir una nueva etapa de conversaciones.
Desde el sector libertario reconocen que los votos que pueda aportar el radicalismo, aunque su representación actual sea limitada, podrían resultar importantes para construir una alternativa competitiva en 2027. El objetivo no se limitaría a disputar la gobernación, sino que también alcanzaría a las intendencias más importantes de la provincia, donde una eventual convergencia opositora podría modificar el escenario electoral.
No obstante, el mensaje que La Libertad Avanza transmitió a sus interlocutores radicales fue concreto: existe disposición para dialogar, pero la conducción libertaria será la que defina la estrategia electoral, las candidaturas y los lugares que ocupará cada espacio en las listas. En otras palabras, la posibilidad de un acuerdo no implica que el radicalismo vaya a tener autonomía para negociar las condiciones de un eventual frente.
La definición responde al esquema de conducción de La Libertad Avanza en La Rioja, referenciado en Javier Milei y conducido políticamente por Martín Menem, junto con Eduardo “Lule” Menem en el armado del espacio. Desde esa estructura buscarían ordenar cualquier entendimiento electoral bajo una estrategia común, con el sello libertario como eje central.
El peronismo, el adversario que acerca posiciones
Más allá de las diferencias que todavía existen entre ambos sectores, en el radicalismo riojano hay una coincidencia que podría facilitar el acercamiento: la decisión de no construir una alianza con el peronismo, tanto en su expresión provincial como en el plano nacional.
La postura quedó expuesta cuando la UCR riojana rechazó la posibilidad de sumarse a una coalición amplia contra Milei como la que propuso el senador Martín Lousteau a nivel nacional. En ese posicionamiento, el radicalismo local buscó diferenciarse de una estrategia que pudiera incluir al kirchnerismo y al peronismo como socios electorales.
Ese rechazo constituye una señal política para La Libertad Avanza, que encuentra en el radicalismo un interlocutor con el que, al menos en términos de adversarios electorales, podría existir una coincidencia. Sin embargo, compartir un diagnóstico sobre el peronismo no significa que las negociaciones vayan a traducirse necesariamente en un acuerdo.
Una UCR debilitada y con poco margen de negociación
El radicalismo riojano llega a esta discusión después de atravesar elecciones de resultados muy adversos y con una representación institucional reducida. Actualmente, no cuenta con representantes propios en el Congreso de la Nación y conserva una presencia limitada en la Legislatura provincial, una situación que condiciona su capacidad para negociar lugares de peso dentro de un eventual frente electoral.
En ese escenario, la posibilidad de confluir con La Libertad Avanza aparece como una alternativa para recuperar protagonismo y disputar espacios de poder. Al mismo tiempo, el radicalismo deberá resolver cuánto está dispuesto a ceder en una negociación con un espacio que ya anticipó que pretende conservar el control de las principales decisiones electorales.
La discusión no pasa solamente por la posibilidad de compartir una lista. También implica definir qué lugar puede ocupar la UCR dentro de una construcción política que tiene a Milei como principal referencia nacional y que buscará consolidar su estructura en La Rioja con vistas a 2027.
Galván también deberá resolver su interna
A las negociaciones con el mileísmo se suma otro frente para el radicalismo: la disputa por la conducción partidaria. El actual presidente de la UCR riojana, Gustavo Galván, buscará continuar al frente del partido, pero deberá enfrentar una oposición interna encabezada por Pipo Bonaudi, quien se referencia en un sector que reivindica un radicalismo contrario a Milei.
La aparición de esa corriente introduce un elemento adicional en la discusión sobre el futuro electoral del partido. Mientras el sector de Galván deberá definir su estrategia frente al crecimiento de La Libertad Avanza, el espacio de Bonaudi plantea una posición más distante del Gobierno nacional e incluso dejó abierta la posibilidad de una alianza con el peronismo.
De esta manera, la interna radical no será solamente una disputa por los cargos partidarios. También pondrá en juego la orientación política que adoptará la UCR riojana frente al escenario electoral de 2027: acercarse al mileísmo o sostener una estrategia opositora que no descarte acuerdos con otros sectores.
Por ahora, los contactos entre radicales y libertarios son incipientes y no existe un acuerdo electoral cerrado. Pero el diálogo ya comenzó y deja una primera señal sobre cómo podrían ordenarse las fuerzas opositoras en La Rioja.
La incógnita será si ambos espacios logran transformar las coincidencias frente al peronismo en una construcción electoral concreta o si las diferencias por la conducción, las candidaturas y el reparto de poder terminan convirtiéndose en un obstáculo para un entendimiento.
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