Según dieron a conocer la pareja viajó por la Patagonia, el norte incluido La Rioja y países limítrofes antes de embarcar en Ushuaia. Aún no se detectaron casos asociados en el país. Por nuestra provincia habrían pasado el pasado 21 de febrero.
La investigación por el brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius sumó un elemento clave en las últimas horas: la reconstrucción detallada del recorrido que realizaron en la Argentina y países vecinos los dos ciudadanos neerlandeses que fueron identificados como caso índice y que murieron.
El itinerario, que se extendió durante más de cuatro meses y atravesó múltiples provincias y regiones, complejiza la búsqueda del lugar donde pudo haberse producido el contagio.
Según informaron el Ministerio de Salud de la Nación y la ANLIS-Malbrán, la pareja ingresó al país el 27 de noviembre del año pasado y comenzó un extenso viaje por tierra que incluyó distintos destinos de la Patagonia y otras regiones del norte, incluido La Rioja. Durante 40 días, recorrieron la Argentina en auto antes de cruzar a Chile el 7 de enero.
El itinerario reconstruido por análisis de datos de la plataforma de ornitología EBirds, que ha sido utilizado también por autoridades sanitarias argentinas, coloca a la pareja en La Rioja el 21 de febrero. Luego, registros subsecuentes los ubican en Catamarca (22 y 23 de febrero), Salta (24 al 28 de febrero), norte de Santiago del Estero (1° de marzo) y Corrientes (4 al 11 de marzo). Finalmente, cruzaron a Uruguay el 13 de marzo y regresaron a Argentina el 27 de marzo para viajar a Ushuaia, desde donde zarparon en el MV Hondius el 1° de abril, según publicó La Nación.
La amplitud geográfica de ese trayecto es uno de los factores que complica la investigación epidemiológica. Los especialistas buscan determinar en qué momento y lugar podría haberse producido la exposición al virus, teniendo en cuenta que el período de incubación del hantavirus puede extenderse durante varias semanas y que los síntomas pueden aparecer tiempo después del contacto inicial.
Hasta el momento, las autoridades sanitarias confirmaron que no se identificaron casos asociados en la Argentina vinculados con el recorrido de la pareja. Ese dato fue destacado por fuentes oficiales como un indicador relevante, ya que reduce la posibilidad de transmisión en algunos de los puntos del itinerario, aunque no permite descartar ninguno de manera definitiva.
En paralelo, equipos técnicos del Malbrán se trasladarán a Ushuaia para avanzar con operativos de captura y análisis de roedores en áreas vinculadas al recorrido más reciente de los casos. El objetivo es detectar la eventual presencia del virus en reservorios naturales y determinar si existió circulación viral en la zona.
Desde el Ministerio de Salud aclararon que, por el momento, no está confirmado que el contagio se haya producido en territorio argentino. Además, señalaron que la provincia de Tierra del Fuego no registra casos de hantavirus desde el inicio de la notificación obligatoria de la enfermedad, en 1996.
El caso genera especial atención entre los especialistas porque el brote se registró en un contexto poco habitual para este tipo de infecciones. El hantavirus suele asociarse a ambientes rurales o a espacios con presencia de roedores, no a entornos cerrados como un crucero en alta mar. A eso se suma la identificación de la cepa Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse entre personas, aunque en situaciones excepcionales y bajo contacto estrecho.
Mientras continúa la investigación, el buque permanece bajo monitoreo sanitario y parte de los pacientes ya fueron evacuados hacia Europa para su tratamiento. Las autoridades buscan ahora reconstruir con precisión la secuencia de contagios, una tarea que dependerá tanto del análisis clínico de los casos como de la reconstrucción de los movimientos previos de la pareja.
En esa misma secuencia de traslados, la situación sanitaria de la mujer —pareja del hombre que murió el 11 de abril— generó alertas en un vuelo comercial en Sudáfrica.
Según informó en las últimas horas la aerolínea KLM, la pasajera estuvo brevemente a bordo de un avión que debía partir desde Johannesburgo hacia Ámsterdam, pero la tripulación decidió impedirle viajar debido a su estado de salud y fue retirada antes del despegue.
El episodio ocurrió a fines de abril, días después de que la mujer descendiera de un vuelo proveniente de la isla de Santa Elena, en el marco de la evacuación médica vinculada al brote.
En paralelo, la investigación se extendió a un vuelo sanitario que trasladó a la mujer desde la isla de Santa Elena hasta Johannesburgo. Según informó la Organización Mundial de la Salud, se intenta localizar a los pasajeros de ese avión, que ahora quedó bajo análisis como parte del rastreo de contactos vinculado al brote.
En ese vuelo viajaban 82 pasajeros y seis tripulantes. La mujer —que era la esposa de uno de los turistas fallecidos— presentó síntomas durante el traslado y murió poco después de aterrizar en Sudáfrica, lo que activó los protocolos para identificar posibles exposiciones, aunque los especialistas reiteran que la transmisión entre personas es poco frecuente.
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