LOS PERROS Y SU RELACIÓN CON LOS HUMANOS. ¿PORQUÉ AUMENTAN LOS RIESGOS DE SUFRIR MORDEDURAS?

LOS PERROS Y SU RELACIÓN CON LOS HUMANOS. ¿PORQUÉ AUMENTAN LOS RIESGOS DE SUFRIR MORDEDURAS?
julio 17 11:54 2025

El veterinario Juan Manuel Luque dijo que la humanización extrema de los perros no siempre es beneficiosa para el animal. Porqué un perro no debe dejar de hacer vida de perro y porqué, ante un ataque, siempre hay negligencia humana.


Los perros, al igual que otras mascotas, se han integrado totalmente a la vida del ser humano y en muchos hogares son parte de la familia, casi como un hijo más.

Al respecto, el veterinario Juan Manuel Luque Veterinario sostiene que esa integración total no siempre es beneficiosa para el animal y advirtió que esta «humanización» de los perros puede derivar en situaciones no deseadas como pueden ser los ataques del animal, en general mordeduras con consecuencias de distinta gravedad.

«La incidencia de estas mordeduras va aumentando. Muchas veces a medida que el perro va ocupando un mayor lugar en el seno familiar, eso conlleva a que los accidentes sean más frecuentes. Una cosa es que el animal ocupe un lugar importante para nosotros, que forme parte de nuestra familia, que demos todo por su bienestar y otra cosa muy distinta que un perro o un gato puedan hacer la vida de un ser humano. El pensar que podemos criar a un perro en un ámbito humanizado puede conllevar a algunas situaciones», afirmó Luque en Riojavirtual Radio.

El veterinario advirtió que, en determinadas situaciones esa «humanización» del perro puede llegar a ser nociva para el animal. «Podemos festejarle el cumpleaños al perro en tanto y en cuanto nos asesoremos de que esa humanización no afecte el bienestar del animal. Es decir, que esas cosas que hacemos para que el animal se sienta lo mejor posible, no llegue a serle nocivo», señaló.

En este punto, Luque consideró que un perro que vive en el hogar con una familia debe «hacer vida de perro». «Hay que tener cuidado con esto, el perro es un perro y necesita hacer una vida de perro, salir afuera, pasear, jugar, estar en contacto con el sol, con la tierra, dispersarse, disminuir su estrés, tener actividad física, usar ropa cuando realmente haga frío y no por una cuestión estética», indicó.

El profesional recomendó asesorarse a aquellas personas que tienen perros en sus hogares. «Si bien podemos amarlos como a un ser querido, porque es un ser querido y es miembro de la familia, pero hay algunas actividades que nosotros pensamos que pueden ser buenas para el animal y no siempre lo son», insistió.

Luego, Luque se refirió en particular a aquellos perros de gran porte y los riesgos que puede implicar un ataque de estos animales. «Sobre los perros de gran porte, aquellos que tienen cabeza grande, boca grande, pecho grande, mucha gente dice que el perro no es malo y que todo depende de como se lo críe. Esto es así pero no tan así tampoco. Recordemos que hay perros que se han seleccionado genéticamente para que tenga instinto de ataque. Es decir, se hizo una raza para eso y por ende el objetivo genético de esa raza es atacar, pero no porque el perro sea malo sino porque se han hecho para eso. Y a la genética no la podemos negar, no todos los perros tienen el mismo ataque que otro, hay razas que están mucho mas predispuestas a atacar y ante un movimiento brusco o reflejo de amenazas esos perros van a buscar atacar mucho más que otros sin lugar a dudas, porque su raza y su genética así lo marcan. Y además el potencial de fuerza de la mordida no va a ser el mismo en un perro que en otro», aseguró.

En este contexto, Luque sostuvo que es cierto que los perros perciben el temor en una persona. «Los perros advierten cuando una persona les tiene miedo. Se da cuenta por los comportamientos naturales que hacemos y los movimientos corporales que hacemos, por las miradas y por la liberación de adrenalina que hace que se activen algunas glándulas de nuestra piel y liberen algunos olores que hacen que el perro se de cuenta que tenemos estrés o miedo en ese momento», explicó.

Además, también se refirió al caso de aquellos perros que viven siempre atados, aislados, por ejemplo, en el fondo de un patio, o a aquellos que sufren hambre. «Un animal aislado ni socializado va a presentar miedo ante cualquier situación o presencia humana. O también el hambre genera estrés y malestar. O el tenerlo atado genera estrés y malestar», dijo.

Por último, el profesional sostuvo que, ante el ataque de un perro a una persona, «siempre hay negligencia humana». «Siempre que hay un ataque severo de un perro a una persona que termina con muertes o mutilaciones, siempre hay negligencia humana, de una forma u otra. Ya sea por la mala crianza, por soltar perros que no debemos soltar o porque entró un ladrón a una casa, siempre está presente la negligencia humana», aseguró.

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