Varios hechos marcan que el tema se comienza a instalar en la agenda mediática provincial. ¿Cómo impacta la crisis económica? ¿Cómo pesará que el 2023 sea año electoral? Las tres posturas que confrontan y por qué “licencia social” puede no ser la palabra clave.
El repaso informativo de los últimos 15 días es bastante elocuente.
El intendente de Felipe Varela, Yamil Sarruff, le reclamó públicamente al gobernador Ricardo Quintela hacer megaminería de manera sustentable en su Departamento, eso provocó un duro comunicado de respuesta por parte de la Asamblea de Vinchina. Mientras tanto, la empresa estatal “Parque Eólico Arauco” informó que firmó con la petrolera YPF un convenio para comenzar a explorar la presencia de Litio en la Provincia y renunció el secretario de minería, Herman Hunicken.
Aunque cada uno de estos hitos periodísticos tiene componentes diferentes y responde a procesos distintos, está claro que el tema minero tomó un vuelo en los medios de comunicación que no tenía hasta hace unos días.
Para comenzar la salida del ex secretario de Minería abrió un proceso interno dentro del Gobierno para definir quién será el sucesor o sucesora, porque en la “Casa de las Tejas” saben que la persona elegida marcará el perfil que buscará el peronismo en este tema. El nombre será en sí mismo todo un mensaje.
Agregando una certeza que comienza a tomar forma: imaginan una mayor presencia de la minería en la agenda mediática y que será uno de los ejes de desarrollo provincial que el Gobernador marcará en su campaña 2023. La Secretaría de Minería tendrá un papel más importante en los próximos meses.
En ese sentido, en las más altas esferas del Gobierno provincial hay expectativa especialmente con el desarrollo de dos minerales en territorio riojano: el litio y el cobre.
Esa expectativa no es casual, surge de información que les aportaron desde el Estado nacional y que apunta a la creencia que la exploración de ambos minerales daría resultados positivos en la Provincia, como ocurrió en territorios vecinos de este lado y del otro de la Cordillera.
En ese sentido, a diferencia de lo que ocurría hace una década, en La Rioja el debate minero se corrió unos varios kilómetros más hacia el Oeste. En el Gobierno nadie piensa en Famatina como proyecto megaminero, y hasta reafirman la frase el “Famatina no se toca”. El GPS de los proyectos hoy está orientado hacia los departamentos del “Bermejo” y en los salares que pudieren presentar Litio en otras partes de la Provincia.
Y aquí surge un punto muy interesante: con relación a la megaminería la «Casa Rosada» hace décadas que no tiene grietas. «Juntos por el Cambio» y el «Frente de Todos» coinciden en potenciar el desarrollo minero y en ese aspecto no existen divergencias ni polémicas entre los dos principales espacios del escenario político nacional. Inclusive, el “libertario” Javier Milei piensa igual que “la casta” en este tema.
No es menor reflexionar que estamos a finales de julio, a menos de un año de las elecciones provinciales (atent@s que dije menos de un año). Entonces la duda que se plantea es: ¿El Gobierno pondrá en debate un tema tan sensible como el minero en medio de un año electoral?
Sin embargo, aparece en escena el gran tema de los últimos años en la Argentina y es la inflación.
El proceso inflacionario viene destruyendo el poder adquisitivo de l@s trabajador@s desde hace mucho tiempo y entonces el principal incentivo que pueden mostrar las empresas mineras toma un impulso muy significativo.
Localidades como Guandacol en la cual conviven sueldos del sector minero con ingresos de trabajador@s estatales, han sido en los últimos tiempos un ejemplo de esta tensión. El aumento de los precios y la pauperización de los sueldos riojanos terminan jugando a favor de los proyectos megamineros.
Un dato que pasó desapercibido fue la aparición en escena del “Parque Eólico Arauco”.
El convenio que la empresa estatal firmó con la petrolera YPF incluye lógicamente el Hidrógeno por las posibilidades que la producción eólica y solar plantea, pero el Litio no estaba hasta ahora en el plan de negocios que se conocía del Parque. ¿Soplan otros vientos con este tema en el Norte de la Provincia y la empresa amplía sus intereses?
Hay por lo menos tres posiciones en este controvertido eje de la megaminería.
Están los sectores que están a favor de la explotación megaminera. Son aquellos que destacan la experiencia chilena a lo largo de dos centurias, los que remarcan los aspectos positivos de lo que ocurrió en San Juan en materia económica, destacan que se trata de uno de los pocos recursos naturales que presenta la Provincia y puntualizan especialmente en el impacto que la megaminería podría tener en materia de salarios para l@s trabajador@s y de regalías para el Estado riojano.
Por su parte, l@s antiminer@s tienen un planteo ambiental. Sostienen que el impacto en el ecosistema riojano (especialmente en materia hídrica) sería contundentemente negativo, exponen la mala experiencia catamarqueña y recuerdan lo ocurrido tiempo atrás con Osisko y Barrick, empresas rechazadas con masivas movilizaciones sociales.
Finalmente, existimos l@s integrantes de un tercer sector.
Somos quienes no nos oponemos a la minería por sí misma como industria y somos conscientes que vivimos en un mundo que utiliza numerosos elementos derivados de la minería, pero creemos que el Estado riojano no cumple su rol cuando le toca ser organismo de contralor.
Y en ese sentido, mencionamos todas las concesiones de servicios públicos que fueron fracasando a lo largo de los años y que terminaron con deudas millonarias que fueron salvadas por las arcas provinciales. Somos l@s que no confiamos en el buen funcionamiento de los controles estatales que un proyecto de este tipo debe tener sí o sí.
La palabra clave de todo este tema todavía no fue mencionada en este texto y es “licencia social”. Sin embargo, como cualquier concepto su sola mención no dice nada, la clave es llenarla de sentido, para entender qué significa o mejor dicho en este caso: cómo se mide.
La licencia social se supone que es la adhesión de una mayoría de la comunidad a los proyectos megamineros. Es decir, que la población está de acuerdo mayoritariamente con estos proyectos de explotación del medioambiente.
Sin embargo, quizás la clave no esté en si existe o no licencia social, sino en cómo se mide y se determina su vigencia o no.
¿Se mide por una encuesta? ¿Si Quintela es reelecto en las elecciones del próximo año significa que la población respalda el proyecto minero? ¿Y si gana la oposición qué significa? ¿Si a nivel nacional gana un/a candidat@ presidencial pro minero es un aval para el desarrollo de los proyectos en todo el país? ¿Si en un Departamento hay consenso y en otro no, qué se hace? ¿Se debe realizar un referéndum solamente en la localidad donde se concretaría la explotación? ¿Cuándo existe una mayoría que apoya los emprendimientos megamineros, la minoría no tiene derecho a realizar protestas para impedir el proyecto cortando las rutas?
Minería, una palabra temida, pero cada vez más presente en la agenda provincial.
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