El especialista en medicina estética Leo Grabauska alertó sobre los riesgos que implican para la piel de las infancias el uso de productos que tiene una base de alcohol y que pueden causar intoxicación y también enfermedades crónicas.
Hoy en día, algunas corrientes especialmente potenciadas por las redes sociales parecen considerar que los niños son de alguna manera “modelos a escala” de los adultos, lo que les autorizaría, desde muy pequeños, a utilizar geles para el cabello, productos de maquillaje (sombra de ojos, lápiz labial, etc.), o utilizar excesiva crema solar (recordemos que las recomendaciones para niños pequeños son limitar la exposición al sol y utilizar ropa que cubra). Todo en un contexto puramente mercantil, que no debería dejar de causar alarma.
Pero lo cierto es que los productos cosméticos no son adecuados para un público tan joven.
Este uso de productos cosméticos contribuye a la sexualización temprana de las niñas y, más ampliamente, a la hipersexualización de los más jóvenes, cuyas consecuencias en términos de autoimagen, salud o comportamientos de riesgo preocupan a algunos autores.
El otro gran problema relacionado con el uso de cosméticos por parte de los jóvenes se refiere a la composición de estos productos, que no han sido formulados para corresponder al cuerpo de los niños y preadolescentes.
Sobre esto último habló el especialista en medicina estética Leo Grabauska. «Hoy pareciera que la niñez disminuyó en cuanto a las edades. Se ha alterado todo en cuanto a edades, productos y tendencias y el tema del maquillaje es complejo porque no todo producto es para toda persona ni para todas las edades», dijo Grabauska en Riojavirtual Radio.
El especialista alertó sobre la base de alcohol que tienen la mayoría de los productos cosméticos. «En una piel que recién se está formando, como la de los niños, el problema es que la mayoría de los productos tienen una base de alcohol y el alcohol es un producto irritativo para una piel. Hay que tener en cuenta que la piel no deja de crecer hasta los 21 a 25 años y llegado a los 30 ya deja de avanzar ese crecimiento», indicó.
Luego, Grabauska advirtió sobre el impacto que el uso de estos productos puede causar en la piel de niñas y niños. «En primer lugar el contacto con un producto irritativo puede ser nocivo, puede generar intoxicaciones porque la piel también absorbe productos», señaló.
Además, el especialista dijo que estos productos también pueden causar enfermedades crónicas. «Se pueden generar enfermedades crónicas porque ese producto puede modificar la formación de la piel provocando enfermedades que pueden alterar la inmunidad propia de la piel y que pueden llevar a una micosis generalizada o bacteriemia generalizada», afirmó.
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