Laura Busleismán, profesora que también brinda curso de seguridad acuática, alertó que no solo ocurren tragedias en grandes espejos de agua como piletas. Señaló que a los menores se les puede enseñar a nadar desde que nacen.
Todos los años se ven tragedias de niños, incluso en La Rioja, de muertes por asfixia por inmersión de menores luego de caer dentro piletas (de material, lona o inflables), estanques o bañaderas.
Es clave saber que los ahogamientos constituyen la primera causa de muerte en bebes de uno a tres años, y la segunda (detrás de los accidentes viales) en chicos de uno a 15 años, según datos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Debido a que por lo general el niño no produce ningún ruido al sumergirse, el ahogamiento es conocido con un apelativo siniestro: “la muerte silenciosa”.
Por su apariencia inocua, en las pequeñas piletas inflables y en las de lona las medidas preventivas suelen relajarse. Pero puede tratarse de un error fatal.
Al respecto, Laura Busleismán, profesora y cuya institución que dirige brinda cursos de seguridad acuática, habló con Riojavirtual Radio y sostuvo que «nosotros queremos llegar a la prevención de ahogamiento, especialmente en niños y que se da también en lugares poca cantidad de agua».
«Si se puede prevenir no es un accidente. Lo principal es la supervisión de los adultos cuando los niños están en una pileta, aunque sea grande o chica, siempre tiene que haber un adulto. Y después aprender a nadar», sentenció.
En esa línea, agregó que es importante recalcar que «desde que nacen hasta sin límites de edad se les puede enseñar. Pero aunque sepan nadar no se los debe dejar sin la presencia de un adulto».
OCTUBRE, MES DE LA SEGURIDAD ACUÁTICA
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