SALIÓ NUEVO PARTE MÉDICO. LA SALUD DEL PAPA ABRE UNA ETAPA DE INCERTIDUMBRE Y PONE EN DUDA SU VIAJE A LA ARGENTINA

SALIÓ NUEVO PARTE MÉDICO. LA SALUD DEL PAPA ABRE UNA ETAPA DE INCERTIDUMBRE Y PONE EN DUDA SU VIAJE A LA ARGENTINA
octubre 14 11:14 2026

La extirpación de parte de un pulmón obliga a extremar los cuidados y hace peligrar la gira sudamericana prevista para noviembre.


El Papa “pasó una noche tranquila”, informó esta mañana la Sala de Prensa de la Santa Sede. Sin embargo, la tranquilidad es precisamente lo que menos se respira en el Vaticano, donde por primera vez en la historia se sabe que un pontífice tiene cáncer. La revelación de una enfermedad hasta ahora tabú causó un fuerte impacto y marcó el inicio de una nueva etapa, cargada de incertidumbre, en el joven pontificado de León XIV.

Horas después, un nuevo parte médico llevó algo de alivio. Los análisis de sangre y la radiografía de tórax realizados este miércoles arrojaron resultados dentro de los parámetros esperados para el tipo de cirugía practicada, según informaron Luigi Carbone, médico del Papa, y Stefano Margaritora, jefe del equipo de cirugía torácica. Los especialistas confirmaron que la evolución posoperatoria es normal y que la recuperación avanza según lo previsto.

El comunicado también reveló que León XIV comenzó a caminar por su habitación, realizó ejercicios de fisioterapia respiratoria y retomó una alimentación regular. De hecho, pudo desayunar y almorzar con normalidad.

El primer papa nacido en Estados Unidos, también de nacionalidad peruana, de perfil atlético y aficionado al deporte –en marcado contraste con su predecesor, Francisco, que murió a los 88 años tras años de problemas de salud–, fue elegido hace apenas 17 meses y ahora sorprende al mundo al hacer pública su enfermedad.

Más allá de que “la intervención fue exitosa y no hubo complicaciones”, la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho lo obligará a adaptarse a una nueva rutina, con mayores cuidados, controles médicos y, posiblemente, tratamientos adicionales. Además, aunque por ahora el Vaticano no anunció cambios en su agenda, es probable que deba postergar su esperado viaje a Uruguay, la Argentina y su querido Perú, previsto entre el 6 y el 17 de noviembre próximos.

El Vaticano informó que el período de recuperación posoperatoria será de siete días y que todas las audiencias quedaron canceladas hasta el próximo martes 20 de octubre.

El parte médico que sacudió el Vaticano
El parte médico difundido ayer, firmado por Luigi Carbone, médico del Papa, y el profesor Stefano Margaritora, jefe del equipo de cirugía torácica que lo operó, evitó utilizar una palabra hasta ahora tabú en el Vaticano: cáncer. Sin embargo, confirmó que el examen histológico –es decir, la biopsia realizada durante la intervención, que duró una hora y media y fue mínimamente invasiva– había ratificado el diagnóstico de “adenocarcinoma pulmonar”, que ya sospechaban los médicos a partir de los estudios preoperatorios.

La confirmación de ese tumor maligno marcó un antes y un después en el Vaticano y provocó una verdadera conmoción. Los más veteranos recordaron que recién muchos años después de su muerte se supo que san Juan XXIII(1958-1963) había padecido cáncer de estómago.

Algunas fuentes vaticanas remarcaban las buenas noticias dentro del marco de la enfermedad: un cáncer aparentemente poco agresivo, detectado a tiempo y extirpado por completo, que quizás no requiera quimioterapia. También subrayaban que, tras pasar tres horas en el quirófano, el Papa había regresado a su habitación y pedido cenar, sin necesidad de ingresar en terapia intensiva. Sin embargo, en los palacios vaticanos predominaba un clima de desconcierto e inquietud.

“Se sabía de la posibilidad de un nódulo maligno, pero estamos a otro nivel, le removieron un lóbulo, tiene cáncer y es como cuando tienes a un enfermo de cáncer en tu familia, que, aunque esté bien, es algo que te golpea psíquicamente”, confesó otro prelado, que admitió esa atmósfera de “baldazo de agua helada”. “Aunque pueda sobrevivir, cada vez que hay un control, cada vez que hay una revisión, uno se pone mal”, añadió, preocupado.

Más allá de que León XIV, monje agustino y hombre de profunda espiritualidad, enfrenta este desafío de salud encomendándose a la voluntad de Dios, el diagnóstico de cáncer también llevó a muchos a indagar en sus antecedentes familiares. En ese contexto, generó especial inquietud saber que tanto su madre, Mildred, como su padre, Louis, habían padecido la misma enfermedad, según revela la biografía American Pope, de Daniel Burke y Scott Detrow.

“Cuando le diagnosticaron cáncer por primera vez, los médicos dijeron que tal vez viviría seis meses más. Sin embargo, Mildred recibió un tratamiento experimental que le permitió vivir otros seis años (…) En junio de 1990, la familia sabía que a ella no le quedaba mucho tiempo de vida. Prevost fue a visitar a su madre por última vez y permaneció a su lado día y noche para que no estuviera sola cuando falleciera. Su hora llegó el 18 de junio de 1990, en el St. James Hospital and Health Centers de Chicago Heights”, puede leerse en este libro.

Su padre, Louis, había sido diagnosticado de cáncer a mediados de la década de 1990 y se sometió a un largo periodo de tratamiento antes de fallecer en su domicilio de Homewood, Illinois, el 8 de noviembre de 1997, a los setenta y siete años de edad”, también escribieron.

La inquietud creció aún más al conocerse que su hermano mayor, Louis, de 74 años, residente en Florida y conocido por su ferviente apoyo al movimiento MAGA de Donald Trump, también padece cáncer. En su caso, se trata de mieloma múltiple, según reveló el martes su esposa a CBS News. Deborah Prevost no precisó en qué estadio se encuentra la enfermedad, pero explicó que su marido participa actualmente en un ensayo clínico y recibe tratamiento en un hospital de la zona. Según la American Cancer Society, el mieloma múltiple es un tipo de cáncer que afecta a las células plasmáticas de la médula ósea.

Louis volvió a ser noticia este miércoles al revelar, en una entrevista con la cadena estadounidense Newsmax, que había recibido información sobre el estado de salud de “Bob”, como suele llamar cariñosamente a su hermano, el Papa. “Recibí un mensaje de su mano derecha: había salido del quirófano, estaba despierto, se sentía bien y no tenía dolor”, contó.

En una atmósfera enrarecida, esta mañana, tal como estaba previsto, el cardenal filipino, Luis Antonio Tagle, flamante decano del Colegio Cardenalicio, presidió una misa junto a los 115 presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, cardenales, sacerdotes y expertos, que viajaron para participar en la cumbre a diez años de “Amoris Laetitia”, documento de Francisco sobre el amor en la familia.

Tagle, hombre de confianza de León, leyó una homilía preparada por él, en la que exaltó la importancia de la caridad y de la familia. “Que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado”, pidió, citando la oración que el Papa Francisco ofreció al final de Amoris laetitia, encomendado a las familias y a toda la Iglesia a la Sagrada Familia de Nazareth.

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