SÍ A LA VIDA: EL ABORTO ES UN PROBLEMA DEL ESTADO

SÍ A LA VIDA: EL ABORTO ES UN PROBLEMA DEL ESTADO
septiembre 29 17:30 2020 Imprimir noticia

No somos defensoras del aborto. La aclaración pareciera una obviedad, pero es muy necesario hacerla. Y no es casual que quienes pedimos la legalización y depenalización del aborto muchas veces nos veamos en la necesidad de aclarar que nuestra defensa es la vida de las mujeres. 


Por Antonella Sanchez Maltese para www.riojavirtual.com.ar


El 2018 fue un año clave para la sociedad argentina porque se abrió un debate que no dejó a nadie afuera. Cada uno desde su lugar de referente, dirigente, funcionaria, padre/madre o simplemente de ciudadana común se sintió interpelado, interpelada, a pensar qué pensaba, valga el juego de palabras, sobre las muertes de mujeres en la clandestinidad y cuál era la responsabilidad del Estado. Hubo un punto en común que nadie pudo desconocer: los abortos existen.

Sí, las mujeres de todas las edades, estado civil y clase social abortan.

Las Socorristas en Red de La Rioja (SenR) contaron recientemente que desde que empezaron el acompañamiento a mujeres de la provincia (noviembre del 2018), recibieron 923 llamadas. Casi mil mujeres riojanas consultaron a esta Red la posibilidad de interrumpir un embarazo. De esos casi mil llamados, 448 se animaron a realizarlo con el acompañamiento de ese grupo que está organizado en todo el país para acompañar a mujeres que deciden abortar porque el embarazo les resulta inviable en ese momento de sus vidas. Sí, 448 mujeres de la capital riojana y el interior abortaron y probablemente nadie más que ellas y un entorno reducido se enteró de eso. Pero existieron. 

Las mujeres abortan también en pandemia y confinamiento. Según el reporte de las SenR en lo que va del 2020 (incluidos los meses de cuarentena), 183 mujeres riojanas recurrieron a ellas para hacerlo de manera segura. Porque en la clandestinidad siguen estando. 

La médica riojana Eva Barrionuevo en un conversatorio sobre aborto recientemente indicó que “en el sistema de salud pública este año se realizaron 51 abortos legales, de los cuales 11 fueron en el interior, 6 debieron internarse por tratarse de ILE en el segundo trimestre y uno se acompañó de manera remota”.


Las cifras, de nuevo, marcan lo mismo: los abortos existen. Suceden por dentro del sistema, o por fuera de este.  “En La Rioja no se si somos tan pocos, pero nos conocemos bastantes y muchos de esos mismos objetores en sus consultorios privados no tienen colgado el crucifijo y parecen olvidarse de ciertos valores que dicen tener”, señaló en términos muy duros la médica para que no queden dudas. Las que pueden pagarlo llegan a esos consultorios y las que no corren el riesgo de morir en la clandestinidad o quedar con graves secuelas de por vida.

El debate social y político de hace dos años dejó a la vista un elemento clave: que las mujeres que más sufren son las pobres. Porque las prácticas precarias de la clandestinidad las mata y destruye a sus familias, deja huérfanos a hijos e hijas si los tuviera. Cuando exigimos aborto exigimos igualdad para todas las que deciden tomar esa decisión.
 
En el año del debate parlamentario nadie pudo privarse de tomar una postura. Pero cuando la marea del debate y la fallida ley bajaron después de aquel memorable 8 de agosto, el planteo que originó esa revolución social seguía siendo el mismo: cuando hablamos del aborto estamos hablando de un problema de salud pública que exige cuidar la vida de las mujeres.

Las voces que desfilaron por el Congreso y canales de televisión exponiendo su postura en contra siempre dejaban de lado, no inocentemente, un elemento clave: la libertad para decir que tiene una mujer o persona con capacidad de gestar, sin imponerle esa postura o decisión a nadie más.
 
Exigir que el aborto sea ley no significa bajo ningún punto de vista promoverlo o defenderlo. Pedimos que el Estado argentino regularice una práctica que existe, que el sistema de salud brinde las condiciones necesarias para que las mujeres no mueran solas y abandonadas en la clandestinidad. La Ley de aborto no obligará ni empujará a nadie a realizarse un aborto. En cambio, impedirá que el Estado fracase. Porque cada vez que una mujer muere por un aborto inseguro, hay un Estado que fracasó porque no supo o no quiso acompañarla.


*Comunicadora. Editora del sitio mareaver.com.ar. Columnista y conductora en radio La Red La Rioja

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