TRAS SU LIBERACIÓN NAHUEL GALLO LLEGÓ A ARGENTINA DESDE VENEZUELA

TRAS SU LIBERACIÓN NAHUEL GALLO LLEGÓ A ARGENTINA DESDE VENEZUELA
marzo 02 11:36 2026

El gendarme argentino volvió al país luego de pasar 448 días detenido en Venezuela. Gallo egresó en la madrugada del lunes a Argentina en un avión privado vinculado a la AFA y se reencontró con su familia.


Nahuel Gallo, liberado después de pasar 448 días detenido en Venezuela por el régimen del ahora depuesto Nicolás Maduro, regresó en la madrugada del lunes a Argentina en un avión privado vinculado a la AFA y se reencontró con su familia.

«Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas», confirmó María Alexandra Gómez, su esposa, en una publicación realizada en sus redes sociales el domingo por la tarde.

Horas después, tras llegar al aeropuerto de Ezeiza pasadas las 4.40 en un avión privado vinculado a la AFA, que asumió un sorpresivo rol en el operativo, a Gallo lo esperaban, además de su mujer y su hijo, su mamá y sus hermanos.

También se acercaron al aeropuerto la ministra de Seguridad, Alejandro Monteoliva; su predecesora y actual senadora, Patricia Bullrich; el canciller, Pablo Quirno, y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.

«Nahuel Gallo está volviendo a casa!!!! Esta victoria es de todos los que lucharon por su libertad, en cada una de sus formas», escribió Patricia Bullrich, una las principales figuras del gabinete en trabajar para la liberación del gendarme, en su cuenta de X.

Tal como informó Clarín, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, dieron señales hace un mes y medio de que querían liberar al argentino Nahuel Gallo.

Sin embargo, no querían entregarlo al gobierno de Javier Milei y a su canciller Pablo Quirno, quienes ni siquiera la reconocieron en su cargo tras la caída de Maduro. Por eso prefirieron iniciar negociaciones paralelas con opositores de nuestro país y con dirigentes de la Asociación de Fútbol Argentino.

El vuelo privado que trajo de regreso a Gallo, de hecho, estaba vinculado a la AFA. En la primera foto que trascendió del gendarme tras su liberación se lo vio al pie de la aeronave junto a Luciano Nakis, prosecretario de esa entidad, y Fernando Isla Casares, secretario de Protocolo de la entidad. Nakis es hijo de Noray y en un partido apareció secándole la nuca a Claudio «Chiqui» Tapia.

Los dirigentes que se mostraron con Gallo estaban en Caracas para la inauguración de obras en el nuevo centro de alto rendimiento de la Federación Venezolana de Fútbol.

Tal como lo hizo en su camino de ida hacia Venezuela entre el cierre del sábado y las primeras horas del domingo, el avión Learjet 60 de la empresa Baires Flight, debido a su mediano porte, necesitó efectuar paradas en Guayaquil (Ecuador) y Arica (Chile) antes de volver a Argentina.

Gallo realizó el trayecto con la camiseta de la Selección Argentina puesta y tomando mates con los pilotos. Al llegar, lo esperaban un equipo médico para realizarle un chequeo médico y Gendarmería con su banda para brindarle la bienvenida y un uniforme de la fuerza para que pueda utilizarlo.

Elisa Trotta, activista del Foro Democrático Venezolano, contó detalles del reencuentro entre Gallo y su familia. Graficó, por caso, el diálogo que el gendarme mantuvo con su pequeño hijo de tres años.

«‘Papá, el avión’, le decía. Él lo alzó y no lo soltó. Y él se quedó con su papá, que quizás no lo recordaba sino a través de fotos, pero evidentemente lo que es el sentir y la piel es más fuerte», describió Trotta en diálogo con los medios.

Además, expresó: «Fue una emoción hermosa desde todo punto de vista, ver al gendarme Nahuel Gallo con su uniforme reencontrarse con su familia, abrazar y reconocer a su hijo, y agradecer a quienes dieron esta lucha desde un lugar tan difícil. Fue emocionante y nos reitera que todo lo que estamos haciendo por la libertad y los presos políticos vale la pena»

«Lo primero fueron gestos, emociones, abrazos, lágrimas. Después hubo agradecimientos, pero en momentos como estos las palabras no son tan necesarias», enfatizó.

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